CIUDAD DE MÉXICO, 31 de agosto de 2019.- A pesar de las limitaciones, quien nace con discapacidad puede adaptarse a distintas circunstancias en el transcurso de su vida, pero quien no nace con esa condición requerirá más apoyos físicos y emocionales, y es cuando demanda desarrollar mayor resiliencia, Elia Lázaro Jiménez, coordinadora del Centro de Estudios e Investigación Social en Discapacidad y Salud, de la Escuela Nacional de Trabajo Social (ENTS) de la UNAM.

En el tercer Seminario sobre Salud y Discapacidad, organizado por el Centro, la especialista apuntó que la resiliencia es el potencial para sobreponerse a periodos de dolor emocional y adversidades.

Casi todas las personas en el planeta sufrirán una discapacidad de tipo transitorio o permanente en algún momento de su vida; y quienes lleguen a la adultez mayor experimentarán dificultades crecientes de funcionamiento, aseguró Elia Lázaro Jiménez.

“Todos nacemos con la facultad de ser resilientes, pero dependiendo del contexto podremos salir de una adversidad y dejar de sufrir”, dijo al referirse a las necesidades de intervención social que se requieren debido a la actual tendencia demográfica y epidemiológica, y a la necesidad de consolidar un espacio para la discusión interdisciplinaria e interinstitucional orientada al estudio de la salud y la discapacidad.

El manejo del estrés, actitud positiva, enfrentamiento de las adversidades, autoestima, motivación, sentimientos de esperanza, independencia, introspección, capacidad de relacionarse, iniciativa, humor, creatividad y moralidad son pilares para salir de las situaciones complejas, subrayó en la plática Desarrollo de habilidades resilientes para personas con discapacidad.

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