QUERÉTARO, Qro., 9 de septiembre de 2021.- México es territorio sísmico, eso es sabido por todos; Querétaro también lo es, en una escala menor a lo que sucede en la Ciudad de México o las costas del Pacífico, pero el estado no es ajeno a movimientos telúricos, por lo que es monitoreado de forma constante por el gobierno estatal y el Centro de Geociencias de la UNAM.

Querétaro ha experimentado episodios sísmicos en Jalpan en 1887, en Landa de Matamoros en 2007; en Huimilpan en 1998, Arroyo Seco en 2001 y 2004, Tolimán y Peñamiller en 2010, en San Joaquín en 2004, 2012 y 2019, en Cadereyta en 2018 y 2019, por lo que el Centro de Geociencias desde 2011 inició una red sísmica de monitoreo permanente.

“Lo que sentimos anoche se relaciona más a la cercanía con Guerrero y se debió  a una compresión entre las placas Continental y Oceánica, y ayer la falla en el límite de placa se movió entre un metro y un metro 50; es algo normal, que permite acomodar el movimiento entre las placas tectónicas en México y es normal que se lleguen a sentir sismos en Querétaro”, explicó el doctor Pierre Lacan, investigador del Centro de Geociencias de la UNAM.

El Centro de Geociencias de la UNAM reveló que el sismo del 19 de septiembre de 2017 alcanzó una intensidad de 4 grados en Querétaro y se sintió 35 segundos después que en el epicentro, que en esa ocasión fue en Morelos y Puebla y lo que se sintió anoche en varias zonas de la ciudad desmitifica que en Querétaro no tiembla.

“No se va a sentir con la misma intensidad, dependiendo de la distancia al epicentro y la composición del subsuelo. En gran parte de la Ciudad de México el tipo de suelo actúa como una gelatina y amplifica las ondas sísmicas; en Querétaro, el suelo es más rocoso y no muy propenso a la amplificación de la ondas sísmicas, sin embargo, en unas partes de la Ciudad, con suelos sedimentarios, los sismos se pueden percibir más”, complementó el doctor Lacan.

Red de monitoreo constante

El doctor Ramón Zúñiga, quien también es parte del Centro de Geociencias, recordó que en Querétaro hay dos redes de monitoreo, una estatal, que con  estaciones en Arroyo Seco, Cadereyta, Tequisquiapan y Querétaro, con equipos semejantes al de Instituto Sismológico Nacional y otra que coordina el Centro de Geociencias de la UNAM en Juriquilla.

“Esta red funciona muy bien para sismos cercanos, las estaciones son fáciles de instalar, tenemos más de 20 estaciones instaladas y permite monitorear las fallas geológicas, no sólo en Querétaro, también en San Luis Potosí y Guanajuato. Detectamos sismos más pequeños que no detecta el Servicio Sismológico”, expresó el doctor Zúñiga.

En el centro del país las fallas son muy lentas y pueden quedarse cientos o miles de años sin producir sismos, por lo tanto no hay una preparación adecuada de la población frente al riesgo sísmico. El hecho de que una zona no registre sismos, no significa que no vayan a ocurrir, ya que la tierra está en movimiento.

Aunque estas fallas pudieran generar sismos menores, al ocurrir cerca de centros de población, sí pudieran causar daño, como ocurrió en 1912 cuando un sismo local destruyó Acambay y Temascalcingo, en el norte del Estado de México.

“En Querétaro no se tiene memoria de sismos históricos destructivos en los últimos 500 años. Sin embargo, el sismo de Acambay de 1912, con una magnitud de 6.9 y un epicentro a solamente 80 km de la ciudad de Querétaro se sintió seguramente en la capital del estado. Obviamente , el tamaño de la ciudad de Querétaro en esta época no es comparable con la de hoy. Por lo tanto, es importante realizar investigación para evaluar las consecuencias que podría tener un sismo similar sobre la metropolis actual”, compartió el doctor Pierre Lacan.

Y en épocas más recientes, el doctor Ramón Zúñiga recordó lo sucedido en Pañamiller y Cadereyta en 2019.

“Es en la Sierra Gorda de Querétaro donde se tienen más registros de sismos históricos, por ejemplo en 1887, cerca de Jalpan, un sismo importante causó daños a la fachada de la Misión de Jalpan”, recordó el investigador.

Todo el centro sur de México es una zona sísmica y Querétaro no es la excepción por lo que los investigadores llaman a no alarmarse, pero sí debemos estar preparados.

“En Querétaro quizá se sientan menos, pero puede ocurrir, hay menos probabilidades de sentir uno, pero hay que estar preparados sin estar asustados. Desde hace unos años se está preparando, junto con las autoridades, un reglamento de construcción en Querétaro para tomar en cuenta la evolución del conocimiento del peligro sísmico en nuestra entidad”, finalizó el doctor Pierre Lacan.

Con información de AM de Querétaro