QUERÉTARO, Qro., 16 de marzo de 2018.- El interés por el tema de las ciudades resilientes, de acuerdo con la Dra. Karol Yáñez Soria, investigadora del Consorcio para el Estudio de Zonas Metropolitanas (Centromet), surge en la academia a partir de finales de la década de los noventa, cuando el contexto de crisis económicas, ambientales y sociales da pie al estudio de los cambios repentinos en las ciudades.

Aunque no existe una definición única del concepto ciudad resiliente, reflexiona la Dra. Yáñez Soria, puede entenderse que este tipo de ciudades poseen una capacidad de adaptación ante los cambios, sobre todo en los sectores sociales más vulnerables. Además, una característica de las ciudades resilientes es el aprendizaje del proceso de adaptación.

La tecnología puede ayudar a una ciudad en el proceso de adaptación frente a un fenómeno —que puede ser una crisis de migración, un problema ambiental o alguna situación diferente a los habituales en la demarcación— y puede manejar sistemas que le permitan anticipar los cambios. Sin embargo, una ciudad resiliente debe ser capaz de adaptarse con sus propios recursos, lo cual, desde el punto de vista de la Dra. Yáñez, implica una mirada crítica frente a la tecnología.

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