Dermatitis atópica afecta hasta a 20% de niñas y niños
QUERÉTARO, Qro., 12 de julio de 2025.- La vida de Perla y su familia cambió drásticamente el 8 de enero de 2022, cuando su hijo Alexander, de tan solo siete años, ingresó al quirófano para una cirugía de circuncisión.
Lo que debía ser un procedimiento simple se convirtió en una pesadilla que hoy refleja la increíble resiliencia de una madre decidida a luchar por la vida de su hijo.
Perla recuerda con dolor el último instante en que vio a Alexander sano: “Le di un beso, su bendición y nunca imaginé que esa sería la última vez que lo vería así”.
Tras una serie de presuntas negligencias médicas, Alexander sufrió un paro cardíaco que le provocó daño cerebral severo, dejándolo atrapado en su propio cuerpo, consciente pero incapaz de moverse o comunicarse más allá de sutiles parpadeos.
En medio del dolor indescriptible, Perla y su familia se han convertido en pilares de fortaleza. “Mi vida se transformó en cuidar y luchar por Alexander. Cada día es un reto, pero su mirada me da la fuerza que necesito”, expresa. La familia ha enfrentado no solo el sufrimiento emocional, sino también los abrumadores desafíos económicos y legales.
A pesar de las adversidades, el amor por Alexander ha sido el motor que mantiene a la familia unida. Han adaptado su hogar, aprendido técnicas de cuidado especializado y, sobre todo, han cultivado una esperanza inquebrantable. “Alexander sabe quién es. Aunque no pueda hablar, sus ojos nos cuentan su historia, su lucha y su valentía”, dice Perla con la voz entrecortada.
Perla no busca solo apoyo económico. Su mayor deseo es crear conciencia sobre la importancia de la responsabilidad médica y la necesidad de apoyo para las familias que atraviesan situaciones similares. “Hoy es mi hijo, pero mañana podría ser cualquier otro niño. Si alzar la voz puede evitar que otra familia sufra lo que nosotros vivimos, entonces esta lucha tendrá un propósito aún mayor”.
