Reconoce Kuri altruismo de familias donadoras de órganos
QUERÉTARO, Qro., 11 de agosto de 2026.- Prejuicios relacionados con los roles tradicionales de género continúan dificultando que parte de la población masculina busque atención psicológica de manera voluntaria, advirtió la Facultad de Psicología y Educación (FPE) de la Universidad Autónoma de Querétaro (UAQ).
A partir de la experiencia de las Centrales de Servicio a la Comunidad (Ceseco), la institución identificó diferencias en la manera en que hombres y mujeres buscan acompañamiento ante situaciones relacionadas con su bienestar emocional.
De acuerdo con la FPE, en numerosos casos son las madres quienes impulsan que niñas, niños y adolescentes reciban atención especializada. Sin embargo, durante los últimos años también se ha observado una mayor participación de jóvenes varones en procesos terapéuticos.
En contraste, entre los hombres adultos persisten barreras culturales que pueden retrasar la búsqueda de ayuda profesional, entre ellas la idea de que deben ser autosuficientes, la dificultad para expresar emociones y la percepción de que solicitar apoyo psicológico representa una señal de debilidad.
La Universidad señaló que estas creencias pueden limitar la construcción de redes de apoyo y dificultar una intervención oportuna ante situaciones de sufrimiento, estrés o malestar emocional.
En el caso de la población adolescente, los registros de consulta muestran una diferencia mínima entre hombres y mujeres que reciben tratamiento psicológico, situación que, de acuerdo con especialistas, requiere un análisis más profundo para identificar los cambios generacionales y los factores que han favorecido una mayor apertura hacia el cuidado emocional entre los jóvenes.
Ante este panorama, la FPE consideró necesario promover espacios de escucha, diálogo y reflexión, además de involucrar a padres, madres y personas cuidadoras en la creación de entornos donde expresar preocupaciones y solicitar orientación profesional sea visto como una práctica cotidiana.
La institución destacó que fortalecer estas redes de acompañamiento puede contribuir a reducir estereotipos asociados a la masculinidad y favorecer una cultura de corresponsabilidad en el cuidado de la salud emocional.