MORELIA, Mich., 5 de mayo de 2019.- Marcado por la mayor y profunda crisis de su historia, y frente al peligro latente de desaparecer del tablero político nacional, el PRD arriba a sus 30 años de vida orgánica, en estado de inanición, con una sangría persistente de cuadros y sin una cura segura en el mediano plazo.

Aún así, el Partido del Sol Azteca se resiste al ocaso; se atrinchera y se relanza al amparo de la defensa del federalismo, de la lucha contra el nuevo centralismo, impuesto por su contraparte, hoy hecha gobierno y cobijada en Morena. 

Tiene frente a sí un reto titánico, igual que todos los partidos convertido ahora oposición y que solo balbucean ante la palabra y poder presidencial de López Obrador.

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