VILLAHERMOSA, Tab., 28 de noviembre de 2018.- La pejemanía ha salvado de la quiebra a la escuela de cerámica de la Madre Muriel, en Nacajuca, la cual estuvo a punto de cerrar por problemas económicos. Sin embargo, estos problemas han quedado en el olvido, debido al éxito que les ha traido pintar pejelagartos en sus diseños artesanales.

A lo largo de 39 años, mujeres, hombres y niños de la etnia chontal y zoque se han formado en sus talleres, son artesanos que se independizaron hacia otros municipios del estado y continúan impulsando la alfarería tradicional.

“Se desató la fiebre y nuestros productos se fueron arriba. Creo que el pejelagarto nos dio la
suerte que necesitábamos”, dijo Rosario Prudencio, responsable del taller Asociación
Sociocultural de las zonas indígenas del Estado de Tabasco.

Lee más en El Universal