La fotografía de la encuesta

Las encuestas, dicen los especialistas, solo retratan un tiempo, un momento, nada más. A la semana, al mes o al año, los números pueden cambiar, a favor o en contra, porque la vida sigue, no se perpetúa como la imagen que captura una fotografía.

Son herramienta porque permiten medir el grado de aceptación que se tiene y actuar en consecuencia, corregir, si la tendencia es a la baja; y si es hacia arriba, innovar para reforzar o mejorar.

Hay encuestas que seguramente se hacen al gusto del cliente, para complacer el ego del que paga y cree que se puede engañar con ciencia ficción o números inventados. Es un ejercicio que al final no sirve, por falso.

También hay encuestadoras serias. Su trabajo es útil a partidos, organismos electorales y otras instituciones. Con el paso de los años y el perfeccionamiento de la metodología, han reducido al mínimo el margen de error.

El periódico Reforma, la semana pasada, dio conocer encuesta sobre aspirantes a la presidencia de la República; funciona para conocer el lugar que ocupan en este momento.

Quienes van adelante, como Marcelo Ebrard, Claudia Sheinbaum y Luis Donaldo Colosio Riojas podrán concluir que su trabajo y estrategia para difundir lo que hacen, es correcta.

Quienes van atrás, como Ricardo Anaya, Ricardo Monreal, Samuel García y Alfredo del Mazo, tendrán tiempo para ajustar presencia en medios e impacto en la gente.

De todos ellos, quien menos interés ha mostrado por el tema es el hijo de Luis Donaldo. Su carrera política es muy corta, su principal cargo hasta ahora es ser alcalde de Monterrey. Es muy probable que aparezca en esta lista porque se trata del hijo de Luis Donaldo Colosio Murrieta, candidato presidencial asesinado en 1994.

Los gobernadores Samuel García (Nuevo León) y Alfredo del Mazo (estado de México), el primero empieza sexenio y el segundo ha entrado al cierre, apenas pintan en esta encuesta. Si la carrera les interesa, tendrán que hacer mucho más para intentar ganarla.

Monreal debe de estar medio desencantado, porque si suponía que su exposición mediática y frecuentes declaraciones lo pondrían entre los primeros lugares, la encuesta ha dicho otra cosa. De cualquier manera, le sobra tiempo para afinar su estrategia.

Llama la atención que no aparezca el nombre de Enrique Alfaro, gobernador de Jalisco, uno de los cuadros sobresalientes del partido Movimiento Ciudadano y al que no le asusta el debate nacional. Tal vez por la presión que pudieran ejercer quienes no lo quieren ver en ese listado, no vaya a ser que se convierta en un fenómeno como sucedió con Vicente Fox en el 2000.

La encuesta del periódico es buena foto, levantó polvo, avivó inquietudes; animó a unos y desanimó a otros, más a los seguidores y aliados que a los mismos competidores.

Es un hecho que la foto no revela el final de la carrera por la sucesión, es solo muestra del lugar que ocupan aspirantes a la mitad del camino. Periodísticamente tiene su mérito, atrae lectores y provoca reacciones. Se tomarán más fotos y variarán los lugares.

Funciona para considerar quienes tendrían perfil y ganas por aparecer en la boleta electoral de 2024.

La foto decisiva será la que tomen con su voto millones de mexicanos el día de la elección presidencial.

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