Vileza mañanera contra el director de Twitter

El Presidente no dijo que era judío, negro u homosexual, pero si algo políticamente equivalente, en el contexto de las consignas públicas de Heinrich Himmler en Berlín en 1940.

En el afán de aniquilar cualquier medio o plataforma que permita la libre crítica al ejercicio de su gobierno, este miércoles, Andrés Manuel López Obrador no dudó en asestar un golpe de enorme vileza contra el director de Twitter, Hugo Rodríguez Nicolat.

El Presidente no dijo que era negro, judio u homsexual, pero si algo políticamente equivalente, en el contexto de las consiganas públicas de Heinrich Himmler en Berlín en 1940.

A López Obrador no le importó echar a Rodríguez Nicolat a la jauría envenenada por el odio pseudo transformista. En el evangelio morenista la compañía Twitter debe ser presionada hasta reventar porque no se somete al macartismo de Palacio.

Así hemos visto múltiples ataques, y en algunas ocasiones la comparación con Facebook, que en su momento era la red dechada de virtudes al transparentar a sus contratantes y aplicar filtros que resultaron del gusto presidencial, peeero, a Mark Zuckeberg se le ocurrió cancelar la cuenta a Donald Trump por el asalto al Capitolio el 6 de enero.

Un día después, en la mañanera, el CEO de Facebook fue denostado por “soberbio y censor”, además de abusar de su autoridad al reprimir la libertad de un Jefe de Estado, un terreno donde Zuckeberg no había incursionado.

Pero este miércoles no le importó a López Obrador destrozar la carrera de un profesionista destacado. Con su usual sorna en el rostro dijo que simplemente daba a conocer el nombre del director de Política Pública de Twitter México y Latinoamérica porque el tema “salió” espontáneo.

Por supuesto los productores de la mañanera ya tenían listo archivos de Linkedin y más, para ‘probar’ las acusaciones del inquisidor del tribunal moral.

En las nuevas Leyes de Núremberg de la Cuarta Transformación, ser etiquetado de conservador, panista, neoliberal, priista, o trabajar en un medio de comunicación no alineado, o pertenecer a una Organización de la Sociedad Civil proscrita por el líder, es ser enemigo.

Cada que se le sale a Andrés Manuel, a propósito, el término “enemigo”, rectifica por el de “adversario”. El insistente discurso lleva la perversidad de grabar con cincel en la memoria de sus idólatras el quién es quién en las preferencias del líder, con detallada claridad.

Difícilmente podrá frenar la ola de libertad de expresión de las redes sociales, inclusive WhatsApp, Telegram e Instagram. La tendencia mundial está a punto de romper la Muralla China de la censura.

De hecho, en cada ataque presidencial parece fortalecerlas, al grado que el 10 de enero propuso “buscar nuevas alternativas de redes sociales”, adquiridas o propias (video https://youtu.be/0GAa5Y5hPt8).

Ese día escribí en este espacio: “Entre los más rojos del círculo de Andrés Manuel López Obrador se maneja la idea de incursionar en un proyecto de redes sociales propias, tal como operan en la República Popular China las plataformas Weibo, Renren, WeChat y Yoku, equivalentes, en ese orden, a Twitter, Facebook, WhatsApp y YouTube”.

“El control del gobierno de Xi Jinping además de estricto aísla a los usuarios del ciberespacio de las redes globales, con argumentos éticos nacionalistas que vulneran la libertad de expresión”.

“Desde principios del sexenio, López Obrador mostró molestias por la libertad de Twitter, principalmente, sin embargo, los acontecimientos del 6 de enero en el Capitolio de EEUU radicalizaron más la postura y crítica del Presidente mexicano a las redes globales que le sirvieron enormidades los últimos años para consolidar su triunfo en el 2018. Ahora son un estorbo” (columna OtrosDatos https://rb.gy/w9d9me).

El tema está muy presente en los momentos de insomnio de Andrés Manuel, por ejemplo, el 2 de septiembre sentenció: «Hay que ver quienes son los gerentes, a qué partidos están vinculados, no pueden usar Twitter para distorsionar información o atacar a quienes consideran adversarios” (video https://youtu.be/VrpV-mQrxGU).

El 19 de agosto pidió a Twitter y Face que le muestren “el manejo que tienen para evitar el uso mercenario de las redes a través de la compra con bots de espacios de publicidad, toda esa que se contrata y que no es transparente” (video https://youtu.be/T6LGwuN_LyE).

El 6 de agosto en Sonora aseguró López Obrador que en el caso de México donde se nota más la manipulación de redes sociales es en Twitter, “ya ven que yo siempre digo lo que pienso, mi pecho no es bodega” (video https://youtu.be/SRkf5uWusgI).

La iracunda animadversión del presidente hace mucho más daño que llevar a la hoguera a un alto ejecutivo de una plataforma mundial de comunicación, es un mensaje de alarma para cualquier corporativo que él considere que se cruza en sus planes, y es un importante factor de desaliento para la inversión.