El mundo nunca volverá a ser el mismo. Nuestra cotidianeidad como la concebimos tendrá un vuelco de 180 grados, la contingencia nos está demostrando que somos más vulnerables de lo que pensábamos, y por ende, todos los retos que teníamos como sociedad, deberán ser reflexionados y replanteadas.

Un gran problema que teníamos desde antes, no sólo el gobierno, sino todos como sociedad, era el garantizar a nuestros jóvenes un entorno seguro, un escenario donde pudieran desarrollarse, donde las oportunidades de crecimiento dependieran de ellos, pero tuvieran de su lado a grandes aliados. 

En estos replanteamientos que menciono, sobresale cómo lograrlo ante en un entorno de recuperación económica, donde en sus casas primero deberán trabajar para poder comer y luego pensar en sus estudios o emprendimientos; igual con empresas que probablemente valoren más la experiencia que la juventud para rencausar su crecimiento comercial. 

Esos miles de jóvenes estarán en una situación de vulnerabilidad. No sólo ante un entorno económico que nos atrapa a todos, sino ante las opciones no lícitas que verán un caldo de cultivo en ellos, nuestros jóvenes.

Seguramente el crimen organizado ya piensa en reforzar sus bases, y quienes están más expuestos a aceptar, desafortunadamente, son ellos, los jóvenes; o pensemos en los lugares más alejados donde nunca ha habido una respuesta real a las demandas de las nuevas generaciones.

A finales de 2019 la Comisión Nacional de Derechos Humanos señalaba que había 300 mil jóvenes trabajando para el crimen organizado. Hablamos que a ellos se les puede sumar una parte importante. En esos tiempos ya existía el programa de Jóvenes Construyendo el Futuro y otras opciones asistencialista para su familia, que hasta el día de hoy no han bajado ninguna de estas estadísticas. No descalificamos, sin embargo, debemos reconocer que la fuente no asegura el destino productivo de ese recurso.

En este marco podemos referir que en 13 años, 19 mil menores han sido asesinados por el crimen organizado, cifra de escalofríos cuando pensamos en el universo proporcional que podría significar que hay 460 mil jóvenes, mexicanos en el crimen organizado.

Es decir, 4 veces el Estadio Azteca, y hago esta comparación para dimensionar quienes están involucrados. Son muchachos que ya no les importa otro destino, y que no se vale, en cuántas formas estamos desdeñando el futuro del país. 

De acuerdo a investigaciones un joven en el crimen organizado gana 8 mil pesos al mes, casi el 100 por ciento del recurso por jóvenes Construyendo el Futuro, pero que va mas allá. 

¿Entonces, cómo le hacemos?, cómo somos competitivos señor presidente. Cómo configuramos una nueva realidad, en la cual nos protegemos como comunidad, ¿se puede señor presidente Andrés Manuel López Obrador, o que su gente de tierra haga su verdadera labor?; ¿Tenemos miedo o le ayudamos como sociedad?