
El Plan México de la cuarta transformación
Miércoles de Zozobra
El liderazgo es el arte de
hacer que otra persona haga
algo que tú quieres porque él
quiere hacerlo: Dwight
Eisenhower.
Pese a lo que dijo este miércoles 2 de abril la presidenta Claudia Sheinbaum
sobre que la economía mexicana «está muy bien» debido a que da buenos
resultados en empleo e inflación «el modelo de economía moral, de Humanismo
Mexicano». Al margen de la propaganda gubernamental, México se enfila a una
recesión.
En este contexto, el Plan México es anunciado por el gobierno del segundo piso
de la llamada Cuarta Transformación (4T) con la esperanza de que se convierta en
el Milagro Mexicano en tiempos de Trump. Las precisiones se darán a conocer el
jueves 3 de abril.
Pero los milagros no existen, y no obstante que no precisó el mandatario
estadounidense el incremento en aranceles en México y Canadá, el no enunciar el
porcentaje a los productos mexicanos, al menos la tarde del «Día de la Liberación
de América» –como lo llamó Trump–, dio un respiro a la economía mexicana y al
dólar.
Pero se escuchan muy cercanos los tambores de la guerra comercial declarada
por el presidente estadounidense al imponer aranceles recíprocos a 60 países del
mundo, con el argumento de que han sido unos estafadores, abusivos…, todos
ellos, incluidos países en pobreza extrema, subdesarrollados y desarrollados,
con tasas que van desde el 10% a 44%, con el objetivo de reducir el déficit
comercial de su país. (Infobae.com)
Es temprano aún para evaluar los resultados de los llamados de la mandataria
mexicana a la «serenidad y paciencia» o de la aplicación de la «política de cabeza
fría», y de los esfuerzos sin precedente desplegados en todo el país para combatir
la impunidad y protección con que operaban las bandas criminales en México.
Bajo la presión Trumpista el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana,
Omar García Harfuch, al cierre de marzo, logró operativos sin precedente para
desmantelar narco laboratorios, incluidos cientos de los de producción de
fentanilo, hasta hace poco «inexistentes» para los gobiernos de la 4T.
Pero el nuevo escándalo fue la confiscación en dos operativos de vehículos,
contenedores, armamento y buques tanque con 18 millones de litros de
hidrocarburos en Ensenada, Baja California y Tampico, Tamaulipas.
Esta acción realizada por las fuerzas de seguridad federales militares y estatales
con participación de Seguridad de PEMEX, hace posible la existencia de un
supuesto fraude a la nación mega millonario que, desde hace años se presume
opera al amparo de la corrupción gubernamental, por huachicol y huachicol fiscal,
mismo que fue denunciado en 2024 por Mexicanos Contra la Corrupción y la
Impunidad (MCCI) y a mediados del pasado mes de marzo por Círculo Magenta,
con amplia investigación e imágenes provenientes de drones evidenció la enorme
operación ilegal en Tamaulipas.
El director de PEMEX, Víctor Rodríguez Padilla, celebró en un comunicado oficial
que lo anterior beneficiará a la nación con ingresos por 432 millones de pesos y es
«parte del compromiso en la lucha contra el mercado ilícito de combustibles». La
paraestatal debe dar una explicación amplia de a dónde irían los millones de litros
de hidrocarburos ingresados ilegalmente, antes de ser incautados.
En tanto que el gobierno de la República podría empezar a informar por qué o
quiénes han hecho posible que buques tanque atraquen en entradas marítimas, se
instalen frente a ellos filas de tráileres, contenedores y demás vehículos de
almacenamiento y transporte, dedicados abiertamente al negocio ilícito del
huachicol sin llamar la atención de fuerzas de seguridad.
Hay al menos un indicio público que liga a un funcionario morenista con el caso: El
predio intervenido en Ensenada, según un mensaje de Facebook, resultó ser
propiedad del exsenador Gerardo Novelo Osuna, quien así lo reconoció, aunque
dijo habérselo alquilado al señor Luis Francisco Rodríguez Orozco, mejor conocido
como el Gussy. Esta publicación con un extracto del contrato de arrendamiento,
desapareció de las redes, poco después
La presión de Donald Trump sobre la economía nacional se da en malos
momentos. Ya veníamos de una economía frágil cuyo mejor pronóstico estaba en
un crecimiento del 0.6%, explicable por los severos desajustes presupuestales
provocados por AMLO y su manejo personalísimo y caprichoso de la economía.
La construcción de megaproyectos improductivos, el incremento en el
endeudamiento externo y la reducción del 84% en fondos para contingencias
financieras dejados por AMLO a la presidenta, respecto a lo que él recibió de su
antecesor, entre otros factores, explican la fragilidad económica.
Aunque México no haya sido mencionado en los aranceles recíprocos, no hay
motivos para echar campanas al vuelo. Trump afirmó, y nadie lo duda, que la
política de subsidios estadounidense se acabó, y se cobrarán aranceles a todas
las naciones con que comercian.
México no será la excepción. Hoy no se anunciaron nuevos aranceles
estadounidenses, pero ya están en vigor los del 25% al acero y aluminio y mañana
empezarán a aplicarse los aranceles de 25% a automóviles extranjeros,
ensamblados en México y Canadá.
Trump, en su discurso de La Liberación, mencionó que nuestro país tiene un
déficit de 300 mil millones de dólares, lo que significa, según él, un subsidio que
debe concluir, e insiste en que el T-MEC (Tratado de Libre Comercio México,
Estados Unidos, Canadá) fue un desastre y debe acabarse también. Por lo pronto
subsiste y aún se ignora si a nuestro país se le impondrá el 10% de gravamen
base de aranceles generalizado, que anunció.