AMEALCO, Qro., 13 de enero 2023.- Maricela y su mamá tuvieron pesadillas días antes del accidente del 29 de diciembre. Soñaban que algo le pasaría a alguien cercano a la familia, pero no pensaron que sería a Martín.

Alrededor de las 10 de la mañana de ese día explotó el taller de pirotecnia donde trabajaba en ocasiones. Estaba ubicado en el Barrio de La Loma, en San Ildefonso, Amealco.

Él murió el 31 diciembre, antes de la media noche, dejando en la orfandad a una bebé y otro más que está en camino.

Al accidente se sumó otro apenas empezó el año, en un puesto de pirotecnia en la plaza principal de la comunidad de Santiago Mexquititlán. Si se revisa la historia de esas dos comunidades amealcenses, las explosiones de pirotecnia son comunes en la zona. La nula supervisión y el apego al uso de “cuetones” en las fiestas patronales facilitan los talleres clandestinos en la región.

Martiniano, papá de Martín, no olvida ese miércoles 29 de diciembre. Martín era su cuarto hijo y estudió hasta la secundaria. A sus 19 años, tenía una hija, Cielo, que está por cumplir tres años y viene otro bebé en camino. La familia no podía creer cuando le dijeron que el 85 por ciento de su cuerpo estaba quemado. Eran quemaduras de tercer grado. “Nomás nos dijeron que estaba mal, estaba grave, no hablaba”.

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