MÉXICO, 21 DE MAYO 2017.- Dale una tortilla a un mexicano y hará un taco. Todos se dicen expertos, pero muy pocos están preparados para comer una tortilla que contiene una carne a la que todavía le cuelga la cola, o con insectos vivos que podrían escaparse de la boca.

Pero en el Valle del Mezquital las estrellas son los tacos de zorrillo, de ardilla y de tlacuache, así como otras delicias de seis patas: se trata de una peculiar feria gastronómica que se celebra cada año, durante Viernes Santo, en Santiago de Anaya, un municipio en el estado de Hidalgo que está unas tres horas al norte de Ciudad de México.

El lema de la feria podría ser una advertencia para los visitantes: “Todo lo que se arrastra, camina, corre y vuela, va a la cazuela”.

En este festival los protagonistas no son chefs profesionales, sino los habitantes de la región. Estos aprovechan la flora y fauna del lugar, así como las técnicas de cocina prehispánicas, y despliegan su creatividad en cada platillo. Todo por obtener alguno de los codiciados premios: refrigeradores, enseres domésticos, despensas y, por supuesto, el reconocimiento público.

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