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Quizá para un grupo de ministros de la Suprema Corte, la  pobreza que deviene de delitos fiscales no son motivo de seguridad nacional, no obstante que en algunas zonas del país ya hay  expresiones de descontento por el saqueo del pasado.  Enquistados felizmente en altísimos salarios que sustraen del agobiado presupuesto, el que se creen zonas de miseria, aumente un crimen que en parte  surge por malas condiciones económicas, no es problema de seguridad para ellos. Las facturas que falsean, los contrabandismos y los defraudadores fiscales tendrán vía libre en las calles, para seguir aumentando sus saqueos. La resolución de la Suprema Corte para que individuos no puedan puedan ser enviados a prisión preventiva en la comisión de esos delitos,  aumenta las situaciones que ese tribunal extiende para proteger a un empresariado que en muchos casos ha sido abusivo y saqueador. Lo vimos en los muchos amparos concedidos por jueces en el caso de la ley sobre electricidad. El apoyo de un poder al abuso de un sector privado que funciona solo para su propio provecho, alienta a empresas del mismo sector a hacer lo mismo y en ese caso están  algunas líneas de aviación como Volaris.

LA LÍNEA VOLARIS VIOLA CONTRATOS Y EXPONE LA VIDA DE PASAJEROS

 Un conocido abogado de Baja California estuvo señalando no hace mucho en Facebook, las fallas y abusos de la empresa Volaris. En las filas que se forman para documentar, suelen oírse esas mismas quejas. El desorden como  funciona se convierte en  un grave peligro, ya que por bajos precios que cotiza en ciertos servicios, se ha convertido en un medio masivo que no respeta sus propios contratos. El cambio de puertas de salida en lo aeropuertos es permanente y el pasajero anda maleta en mano corriendo de un lugar a otro, hasta que por casualidad encuentra la nueva sede de la línea. Pero lo más grave es la violación a los contratos que se realizan por el servicio, violación que no solo pone en peligro a pasajeros que requieren de ciertos medicamentos, sino que viola las opciones de equipaje que la misma línea tiene inscrita en su pase de abordar. Esa violación puede  afectar la vida de personas de la tercera edad, de  niños o personas con alguna discapacidad, que llevan refuerzos en esos pequeños equipajes. Esto pasó por ejemplo, el 24 de octubre en la tarde-noche en el aeropuerto de Hermosillo,  donde sin explicación alguna, se llevaron los maletines de mano de muchos pasajeros y los enviaron para recoger a la llegada al destino. Al parecer se les saturó el equipaje y se fueron sobre los que habían contratado solo el equipaje de arriba. Las quejas de pasajeros fueron respondidas con tono amenazante no solo por uno de  los empleados ¡sino por cuatro, entre ellos un policía! ¿Que hace la autoridad responsable en casos tan graves como estos?

J. GUADALUPE  MONTAÑO: EL FRANCÉS FUSILADO Y OTRAS DOS FELONÍAS

Lanzado por la Editorial Sonora Queherida en su serie Colección de cuentos itinerantes, el libro cuyo título se escribe arriba (2020), es uno de los más cortos que he leído en mi larga vida de lectora. Pero su cortedad la compensa en su desarrollo y calidad. Montaño es uno de los escritores que forman parte del colectivo de esa editorial, que en poco tiempo ha lanzado a poetas, escritores, ensayistas y dibujantes. Atrás, con su talento de editor, está el presidente de ese organismo, el poeta y escritor Ernesto García Núñez, de origen nayarita. Es parte del avance cultural que se ve en ese estado y en muchos del país por fortuna,  donde florecen las letras en  todas sus dimensiones. Nunca se sabe que tipo de narrador lleva uno dentro. El primero de los cuentecitos que da título al libro, El francés fusilado, se refiere a un capitán que por error fusila a un  hombre alto, rubio, de ojos azules, al que creía que era un francés en tiempos de Ignacio Zaragoza. Este, que espera a un invitado, se entera que el esperado es el que fue fusilado por el capitán. Ordena su aprehensión. El gran héroe del 5 de mayo  de 1862, no pudo seguir la secuencia de aquel error, porque cuatro meses después de su gran victoria contra los franceses, murió por un ataque de tifo. La ironía de Montaño coloca al capitán errado como a todo felón infame, presumiendo de que en su tiempo  había ganado la batalla del 5 de mayo, junto al general Zaragoza. “Y de haber fusilado a un francés muy peligroso”.