Teresa Gil

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Como se propuso el pasado mes de julio, en la VI Cumbre de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y  Caribeños (Celac), se tratará de resolver una disyuntiva, ya sea la desaparición de la  Organización de Estados Americanos (OEA) y su reemplazo por la Celac o bien la reforma de la OEA y buscar soluciones  para  darle otro destino. La decisión va a ser difícil por los intereses que acumula la OEA en torno a Estados Unidos que es prácticamente el estado miembro que decide la actividad del organismo regional. La Cumbre en México, el 18 de septiembre con sede en Palacio Nacional, estará presidida por nuestro país que tiene la presidencia desde 2020, y en la misma han confirmado su asistencia 18 jefes de Estado, 2 vicepresidentes, primeros ministros y 9 cancilleres. El encuentro tiene fines fundamentales en virtud de las fallas que se le señalan a la OEA y en momentos en que América Latina vive una crisis en varios sentidos, agudizados por la pandemia. Se trata no solo de iniciar un proyecto que cambie la estructura actual sino que resuelva los urgentes problemas, económicos y de desarrollo  en la gran mayoría de los países del continente.

CRISIS DE LA OEA  A  LOS SETENTA Y TRES  AÑOS DE SU CREACIÓN

Desde tiempo atrás ya se mencionaban las fallas de la OEA, el que es considerado el organismo regional más antiguo del mundo, creado el 30 de  abril de 1948 en Colombia cuando se aprobó la Carta de la Organización de Estados Americanos, en vigor desde 1951. Los principios que se esbozan en el artículo primero de esa carta, fueron vulnerados en poco tiempo. Se ofrece a los países, “un orden de paz y de justicia, fomentar la solidaridad, robustecer su colaboración, y defender  su soberanía, su integridad territorial y su independencia”. De hecho fue temprana la evidencia de incumplimiento de sus principios de equidad en relación a sus países miembros, cuando en 1962 tomó partido por Estados Unidos en el conflicto de éste con Cuba, en el que no solo apoyó a John F. Kennedy, sino que expulsó a Cuba ese mismo año. Si se analiza la historia de la OEA, se mencionan sobre todo a  los casos emblemáticos  que causaron más expectación, el suceso con Cuba por ejemplo,  país al que trató de reincorporar inútilmente el 3 de junio de 2009, sino los casos de la República Dominicana cuya invasión de Estados Unidos también avaló.  A esos se añaden los recientes casos de Venezuela y el golpe de Estado en Bolivia. Poco se dice de su postura sobre las dictaduras argentina y paraguaya, de la invasión estadounidense a Panamá, del golpe de Estado en Chile en cuya organización participó la CIA, entre muchos casos. La posturas de sus once secretarios generales  tienen pocas variantes, pero en el caso actual con el uruguayo  Luis Almagro Lemes, electo en 2015, la posición afín a  Estados Unidos ha sido más evidente. Con anterioridad de 1956 a 1968, otro uruguayo dirigió la OEA José Antonio Mora, precisamente en el tiempo de la expulsión de Cuba.

LA CELAC ORGANISMO CON SIMILITUD A LA UE CON ENFOQUE LATINOAMERICANO

Al momento de escribir esta columna, se mencionaban  como asistentes a la VI Cumbre de la Celac, los mencionados arriba, pero se esperaba la confirmación de otros miembros. La propuesta del presidente mexicano Andrés Manuel López Obrador va en el sentido de crear un organismo similar en su estructura a la Unión  Europea (UE), pero con un enfoque de acuerdo a la realidad de Latinoamérica y el Caribe. El secretario de Relaciones Exteriores Marcelo Ebrard, sostiene que hay que superar lo que llegó a ser la OEA, un organismo injerencista e intervencionista. Se busca crear una estructura regional  que avale la concertación política a partir de una agenda con los problemas de los países que la integren. De entrada, ya se han publicado dos propuestas  inmediatas de México, una agencia latinoamericana del Espacio y la creación de un fondo de desastres para la región. Se pretende  poner énfasis en la integración regional, pero en la cumbre se abordarán también temas inmediatos y actuales como las vacunas y todo lo que  implica la pandemia. Hay planes promisorios que estarán sujetos a la decisión de los que asistan y en cuanto al futuro de la OEA, a la reacción que tendrá su verdadero mandante, Estados Unidos.