Premoniciones de la debacle
La defensa soberana persistente, y aquel Cinco de Mayo
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No cabe duda que México ha sido un país disputado por varios países, mucho antes incluso
de que se formalizara como estado. Todas las largas historias de las ocupaciones realizadas
aparte de la primera por largo tiempo de España, con Francia, -Inglaterra y de nuevo España
en intento cancelado por estos dos- , y Estados Unidos, las penetraciones a nuestro país no
han sido porque seamos bonitos. Que lo somos dirán algunos nacionalistas. La gran
riqueza, los enormes espacios que trastornaban a países de espacios reducidos o cubiertos,
fincaban denuncias que por lo general se cifraban en deudas supuestas o reales. La
presencia morena o mestiza frente a gente de países por lo general blancos y racistas,
agregaba intención en los que pasaron por México armados. Y aquel güero soberbio que se
creía el amo del mundo, llamado Charles Ferdinand Latrille, conde de Lorencez, debe
haberse caído para atrás cuando lo venció un joven general llamado Ignacio Zaragoza el 5
de mayo de 1862. Pese a derrotas posteriores, ese triunfo ha sido una de las grandes
victorias que finca nuestra convicción en la lucha.
IGNACIO ZARAGOZA Y GENERALES EN APOYO, COORDINARON BIEN LA DEFENSA
En algunos estados sobre todo en Puebla donde se logró aquel triunfo, suelen replicar
aquella batalla como un clásico mexicano, que debe dejar muy callados a los franceses ese
día. Pero la historia de como se dio aquella batalla que duró buena parte del día -un día
lluvioso por cierto-, lo toman historiadores, uno de ellos el académico Bernardo Ibarrola en
su ensayo Batalla de Puebla 5 de mayo ( Editorial Raíces S.A. de C.V. 2023), en la que nos
coloca como si estuviéramos ahí. La llegada de las fuerzas francesas con sus seis mil
hombres a los fuertes Loreto y Guadalupe y la forma como empezaron a disparar desde
temprano para anunciarse. Y la respuesta inmediata no solo del Ejercito de Oriente deI
general Ignacio Zaragoza y sus generales, sino el acomodo de la gente para evitar la
agresión en sus personas. Señala de una manera magistral el académico Ibarrola, el
delineado durante horas de la lucha, en la perspectiva de un general francés que tenía todos
los grados militares y creía en forma fehaciente que aquello era pan comido. La descripción,
larga y bien planteada que vale la pena leer, exhibe la inteligencia mexicana de Zaragoza y
sus militares, distribuidos de tal forma que en pocas horas pudieron hacer que se fuera,
derrotado, el ejercito invasor. Y cómo el propio general Zaragoza señala en un envío a
Benito Juárez el 9 de mayo en el que, quizá sonriente, escribió que lo enemigos eran unos
bizarros Y habían sido “muy torpes en su ataque”.
EL GENERAL ZARAGOZA FUE NOMBRADO POR JUÁREZ BENEMÉRITO HERÓICO
El del general Ignacio Zaragoza Seguín, es un caso que recuerda las invasiones que se
dieron -y se siguen dando de muchas maneras-, en nuestro país, ya que nació el 24 de
marzo de 1829, en Bahía del Espíritu Santo, Texas, cuando ese estado aún era nuestro. O
sea, en ese momento no había sido nuestro país desposeído abusivamente, de mas de
medio territorio. El general que era norteño estudió en Monterrey y Matamoros, y ya era
capitán a los 24 años y había tenido victorias contra insurrectos traidores a Benito Juárez. A
los 32 años fue Ministro de Guerra nombrado por el presidente, cargo que dejó para tomar el
mando del Ejército de Oriente. Con el que logró el gran triunfo contra el arrogante ejército
francés, considerado uno de los más poderosos del mundo en esa época. Pero la vida de
Zaragoza fue breve, de 33 años, porque cuatro meses después de su triunfo en Puebla,
murió en poder de un enemigo que no pudo vencer: la tifoidea. Ya en otra ocasión hemos
destacado el reconocimiento hecho a este gran valiente de parte de Juárez, quien lo nombró
Benemérito de la Patria en grado Heroico “y su nombre quedó inscrito con letras de oro en el
Congreso de la Unión”.