Nada personal
El Nobel Steinbeck y la solidaridad en México
[email protected]
Ante las críticas que se hicieron al gobierno mexicano de parte de los opositores en torno al
petróleo entregado a Cuba, vale un tapón de boca, cuando muchos medios publicaron el
aporte solidario en 80 millones de dólares que China entregó a ese país en apoyo, además
del envío de 60 mil toneladas de arroz. Mientras Estados Unidos ha querido durante
décadas destruir a esa singular isla, muchos países han estado atentos y han dado lo que
pueden para sacarla adelante. Cuba ha tenido ese apoyo en un afán de sobresalir mientras
Trump en este momento la coloca en su lista de agredidos. La solidaridad es un principio
natural en muchos países y que además deviene de la propia ONU entre sus respectivos
países. Y que si bien la practican muchos de ellos, otros por desgracia lo hacen con otros
fines. Hemos visto esto último en la que llaman solidaridad de parte de algunos, que apoyan
a Ucrania contra Rusia sin entender la causa de este último país, que lo llevó a esa guerra.
En el caso de México la solidaridad ha sido un apoyo que ha estado presente en
circunstancias naturales como sismos o huracanes. México a su vez ha externado ese
apoyo a muchos países, el último de ellos Jamaica.
LA SOLIDARIDAD ES UN DON Y VALE RECORDAR A QUIENES LO TIENEN
Es muy importante recordarlos. Entre los personajes que pasaron a la historia por su
generosidad no solo en su escritura, está John Steinbeck. Publicamos un juego de palabras
de sus principales obras de quien murió hace 58 años el 20 de diciembre, ahora día
internacional por esa razón, de la Solidaridad: ¿Será este que comienza El invierno de
nuestro descontento y las Uvas de la ira que nos impidan llegar Al este del Edén? Me refiero
al premio Nobel 1962, John Steinbeck, autor del guión de ¡Viva Zapata! Una obra que
aunque tiene el sello de Hollywood, la escribió un anticapitalista, un hombre que buena
parte de su obra la dedicó a denunciar el problema de la población migrante, un escritor que
le hablaría a Trump en mero juicio político, sobre lo que ya decía en su última novela El
invierno de nuestro descontento (1961), de la decadencia moral en parte de la sociedad
estadounidense que se refleja igualmente en la actualidad en varios países del mundo
(Estados Unidos en el colapso en estos momentos). La última novela que también se
traduce en algunas ediciones como El invierno de nuestra desazón, no es considerada al
nivel de Uvas de la ira ( Alianza 2018), Al este del Edén y La perla, sus tres más famosas,
aunque ambas traducciones embonarían en un país como el nuestro que quiere expulsar con
sus cambios, ese invierno falaz que nos hace añorar el esplendor de la primavera y el
verano cálido y alegre. Pero a veces hay que esperar su llegada.
EL DÍA DE LA SOLIDARIDAD HUMANA, DEBE DE SER PERMANENTE
Hay cierta confusión en la fecha del Día Internacional de la Solidaridad Humana, porque
algunos la celebran el 31 de agosto y otros el 20 de diciembre. Otros hacen esa fecha
cotidiana, cuando sea necesario que es el caso de México. La primera se adapta a la
organización que presidía Lech Walesa en su organismo Solidornsc y la segunda fue
declarada por la ONU en 2005 como Día Internacional de la Solidaridad Humana. Esta última
es la universal. La primera causa resquemores por su connotación política y la cercanía que
Walesa sostuvo con Estados Unidos. En la segunda, el organismo internacional promueve
los valores fundamentales y universales de los pueblos en busca de erradicar la pobreza y
elevar el nivel de vida. El término solidaridad es muy común en estos tiempos aunque no
siempre se aplique como tal. Si la hubiera habido, no habrían dejado tantos pobres y tantos
sectores atrasados en el país. El tema actual es buscar que los valores sean reales y que en
el caso de México, se vaya haciendo más pequeña la diferencia que nos separa.
JOHN STEINBECK. UN NOBEL QUE DESPRECIÓ A HITCHCOCK POR RACISTA
Como todos esos personajes que llegan a trascender después de haber pasado por miles de
avatares -hambres, desempleo, enfermedades-, Steinbeck, que amaba todas la obras de
Faulkner -lo cual habla muy bien de él-, llegó al Nobel en 1962, precedido por infinidad de
trabajos, muchos de los cuales fueron después grandes películas. La Perla por ejemplo, fue
filmada aquí, y dirigida por el Indio Emilio Fernández y se basó en una anécdota que le
contaron en la frontera mexicana al escritor. También hizo el guion de ¡Viva Zapata!, que
dirigió Elia Kazán y fue interpretada por Marlon Brando, un Zapata agringado que fue
traducido en el español ibérico, y Anthony Quinn ¿Quien no recuerda a un casi adolescente
James Dean en Al este del paraíso que cambió el último nombre del mítico paraje de Adán y
Eva en la película, pero se cuenta que después de haber hecho el guion de las película
Lifeboat dirigida por Hitchcock en 1944, pidió que le quitaran su nombre al filme porque la
consideró racista.
RECORDADO COMO UNO DE LOS NOBEL MÁS GENEROSOS Y SOLIDARIOS
Se le define como un hombre crítico, agnóstico, generoso, solidario, aunque en sus últimos
años se acercó un poco a la clase media estadounidense y consideró, como todo ciudadano
tradicional gringo, que la guerra contra Vietnam era un acto heroico. Eso no ha quitado sus
muchas virtudes y su buena literatura que se equipara a la de Hemingway y Sinclair Lewis.
Como anécdota se comenta que cuando ganó el Nobel le preguntaron si lo merecía y él dijo
que no. Las malas lenguas aseguran que él entre otros cinco escritores, uno de ellos Isac
Denissen, fueron sorteados para ver quien ganaba y él ganó. Aunque a veces los seres
humanos sufren traspiés, siempre es bueno recordar los mejores tiempos de quien, en este
caso, fue un escritor como Steinbeck, que se acercó a los trabajadores, expuso sus
problemas en sus novelas y penetró en la complejidad de una clase media que exhibe lo que
le ha heredado la propia sociedad en la que vive.