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Joyce, Agatha, bullying y Papayita
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El criminal caso contra el trabajador Carlos Gurrola Arquijo, Papayita, no se ha resuelto casi
dos meses después. Medio mundo le ha dado vueltas en Coahuila, a la muerte infame del
hombre de 47 años, y las cosas está paradas, pese a los muchos agravantes que hay en el
caso. Parece un complejo caso de novela. Las diferentes formas de muerte que usa el autor
de novela policíaca, tiene mucho que ver con el entorno y la época. Nunca serán iguales las
de Agatha Christie, de la novela clásica, que las de Raymond Chandler el del pináculo de la
novela negra. El veneno es una forma de muerte que usa a menudo la autora inglesa y en
su primera novela publicada en 1918, El misterioso caso Styles (Planeta 2020) usa un caso
muy parecido al que causó la muerte de Papayita. En la novela mencionada, una anciana
rica y poderosa en su entorno, ingiere de un frasco, un medicamento que suele tomar
diariamente pero a la que se la ha recrudecido la dosis. El resultado es la muerte. Pero este
caso lo repite otras veces la autora. En Cartas sobre la mesa ( Ediciones Orbis S.A. 1984),
publicada en 1936, uno de sus personajes Anne Meredith, pone veneno en el frasco del
líquido que su patrona suele tomar al acostarse. El resultado es su muerte. Y así, en otras
más.
PAPAYITA ERA VÍCTIMA DE BULLYING, UNA ACTITUD ACEPTADA EN SUS ENTORNOS
El llamado bullying no es sino el acoso, una presión que se ejerce sobre todo en niños y
personas sencillas, de parte de quienes los hostigan, los persiguen, los insultan, se burlan
de ellos y llegan a situaciones más graves: la agresión directa con veneno en un frasco, que
les produce la muerte. En su libro Retrato de un artista adolescente (Alianza Editorial 2012)
el famoso escritor James Joyce describe, en lo que es una especie de autobiografía, las
agresiones de acoso que sufre mientras es adolescente, de las que no se libraba de su
propio padre. En la novela Hacia cero (Ediciones Orbis S. A. 1984) de Christie, se sabe que
uno de los personajes sospechosos, ha ejercido el acoso con sus compañeros y que en una
práctica de tiro al blanco deriva a propósito una flecha para matar al que más mal le cae. La
argumentación que se dio después, es que no sabía tirar y había errado. Es algo cercano a
lo que se ha querido argumentar en el caso de Papayita, al señalar que fue una broma y
que no se intentó hacerle daño.
UN GOBIERNO PRIÍSTA QUE NO HA RESPONDIDO CON LA JUSTICIA
El entorno en que se dio este caso tan mencionado hace unas semanas, en un estado como
Coahuila, en Torreón, se vincula a otro escándalo hace mas de dos años, pero de índole
política. Se recuerda que el titular priísta Alejandro Moreno, Alito, dejó plantada a su
candidata al gobierno del Estado de México porque sabía que no iba a ganar y se fue a
Coahuila, para reunirse con los dirigentes del PAN. Fue aparte de un gran escándalo un
gran negocio sobre ese estado, que se repartieron los dos partidos PRI y PAN. Se hicieron
de la entidad, pero dejaron la justicia a un lado. Ahora, está la circunstancia tan triste de la
muerte de un sencillo trabajador que era víctima de burlas y abusos -se le escondía la
comida, se le golpeaba su bicicleta y se le ponían sobrenombres afrentosos- y que
finalmente en una víctima mortal ya que lo enviaron a la muerte, con un veneno. La llamada
justicia tan tardía, tiene que responder a las muchas señalizaciones legales que han hecho
los abogados no solo del código penal federal y otras leyes federales, sino de las locales.
Debemos estar pendientes.