QUERÉTARO, Qro., 3 de mayo de 2021.- Desde hace unas semanas, la escasez ha asolado a agricultores de temporal en el estado de Querétaro, orillando a algunos a esperar que algo de lluvia llegue antes del 15 de mayo para asegurar un poco que “las aguas” traigan buenas nuevas y otros a rezar por que este año no sea como los dos anteriores, cuando la tierra nada produjo, comenta José Luis Pacheco.

Se expresa el residente desde 1993 de un campo cercano a Ciudad Maderas en el municipio de El Marqués que parece devorado por la urbe, que se acerca cada vez más.

Don José Luis se levanta a diario antes de que amanezca para alimentar a los dos becerros de vaca recién nacidos, a las cabras y al único caballo con el que cuenta para que le ayude a mover la tierra cuando lleguen las primeras lluvias.

“Yo los alimento con el fin de que engorden, sino de mantenerlos vivos. Debemos tener bien alimentado al caballo porque, apenas comience a llover, tendré que arar el campo y con un caballo flaco no se puede; por ello no importa si no comemos nosotros, pero él sí debe hacerlo a diario”.

Cuenta cómo desde que llegó a estos lugares, la ciudad apenas y se veía, pero con el paso de las décadas, las constructoras se acercan con insistentes invitaciones de comprarle las ocho hectáreas con las que cuenta su tierra.

“Como nosotros no les dejamos ganancias, por ello no se fijan en nosotros; somos una mala inversión.

“Una pipa de agua nos cuesta unos 600 pesos y contiene hasta 10 mil litros de agua para consumo humano y de los animales. Por ello y con este calor de dos a tres veces por semana, debemos llenar nuestra cisterna de 40 mil litros”.

Dice que han buscado el apoyo de diversas instituciones gubernamentales, y municipales pero le dan largas o apoyos momentáneos, pero nada a largo plazo, una solución o realmente el apoyo de que se les instruya a él o sus hijos para que no solamente tengan la opción de “la vida de campo”.

“Me gustaría que los gobernantes nos voltearan a ver y que nos enseñen a hacer otras cosas, algún oficio que les sirva a mis hijos, que puedan tener opciones. La vida de campo es difícil”.

La espera tiene fecha, asegura. Si al 15 de mayo no hay un suelo mojado en el campo de don José Luis, otro de los animales deberá ser entregado a algún comprador que lo pague a menor precio y los rezos continuarán para que de las semillas brote de nuevo la esperanza, y que despertar antes de que amanezca vuelva a valer la pena.

Informa AM de Querétaro