Filosofía sin escrúpulos
COAHUILA: REVIVE EL PRI Y
ANULA A MORENA Y AL PAN
La arenga empieza a recorrer el país.
Se trata de un coro popular que por años cobró relevancia en los
estadios de fútbol y que ahora se aplica lo mismo a la política que a los
procesos electorales.
“Sí se puede… Sí se puede… Sí se puede”, se escucha entre
opositores y adversarios del grupo en el poder.
Sin embargo, y a pesar de lo que muchos suponen, lo cierto es que
no fue un milagro lo ocurrido el pasado domingo en el estado mexicano de
Coahuila, en donde se renovó el Congreso Local y en donde muchos
quieren ver una luz al final del túnel.
Sí, una “luz electoral” que no sólo sepultó al partido oficial Morena,
en todo Coahuila, sino que casi acaba con el PAN y que, de manera
impensable, revivió al viejo PRI.
Y no, no es un resultado milagroso, sino que en realidad asistimos al
más elemental de los fenómenos sociopolíticos que, como saben, se
resume en el binomio de “la causa y el efecto”.
Sí, las causas de la victoria del PRI y la derrota de Morena y del PAN
van más allá del creciente descrédito de los nefastos gobiernos del partido
Morena y de su cauda de violencia, inseguridad y muerte, frente a una
sociedad que enfrenta la soledad del Estado fallido.
Dicho de otro modo; el pasado domingo, en las elecciones locales
de Coahuila asistimos a la aplicación práctica de la “Tercera Ley de
Newton”.
Sí, ese principio físico y político que a la letra dice: “A toda acción,
corresponde una reacción igual, pero en sentido contrario”.
Y es que desde 2018, en todo México hemos padecido la acción
destructora de los gobiernos de Morena; una pandilla criminal que ha sido
complaciente y cómplice de la intolerable violencia criminal y que lo
mismo miente y engaña, que destruyó la democracia y acabó con la
certeza electoral.
Y frente a esa acción que ha dejado solos a los ciudadanos, frente a
la incontenible violencia criminal, la reacción en sentido contrario la vimos
en las urnas, en el proceso electoral del pasado fin de semana en
Coahuila, en donde el PRI se alzó con una victoria impensable.
¿Pero qué fue lo que pasó en realidad? ¿Se trató de un milagro? ¿O
será que viejo PRI hizo lo que sabe hacer y que lo mantuvo por años en el
poder?
Por eso, vamos al paso a paso.
1.- Sin duda que en la elección para renovar al Congreso local de
Coahuila influyeron tanto el hartazgo social, como el anhelo generalizado
de seguridad. Y no es casual, por ejemplo, que por lo menos tres ciudades
de Coahuila están entre las más seguras del país. O si se quiere, están
entre las menos violentas y peligrosas para los ciudadanos de a pie.
2.- Está claro que en Coahuila se hizo un trabajo político capaz de
llegar al ciudadano común; ese mismo ciudadano que en la elección de
2017 estuvo a punto de llevar al poder estatal al PAN.
3.- Y por supuesto que también influyó que la elección de Coahuila
quiso ser utilizada por “el mandón” de Palenque, como laboratorio para
tratar de encumbrar al “hijito pródigo”, Andy López Beltrán.
Ese experimento no solo enojo a un amplio sector del electorado,
sino que marcó el fin de Andy López Beltrán como operador político.
4.- Pero el verdadero factor de triunfo del PRI en Coahuila es que el
“tricolor” llevó a cabo un trabajo impecable para fortalecer su estructura
territorial, para la selección de candidatos y, sobre todo, para presentar
un mensaje claro a los votantes; un mensaje que destacó los peligros que
pagarían los ciudadanos al votar por Morena.
5.- Y todo lo anterior fue posible por un factor clave; que el PRI de
Coahuila tiene el poder del gobierno estatal y cuenta con el dinero para
hacer política. Y es que la política no se mueve sólo con discursos y
promesas, sino con dinero; dinero para la propaganda, para los mensajes y
para llegar a la parte más sensible del electorado.
Por eso debemos insistir en lo evidente; el caso Coahuila no fue y no es un
milagro, sino el resultado de un conjunto de acciones políticas acertadas y
capaces de provocar una reacción que los politólogos llaman “victoria”.
Por eso debemos insistir que no, que la victoria de Coahuila no se
replicará de manera automática y menos milagrosa en el resto del país; en
la elección federal intermedias del 2027 y en la presidencial del 2030.
No, lo cierto es que para replicar el caso Coahuila se requiere talante y
talento político, además de mucho dinero.
Y, por lo pronto, en Morena lloriquean por el resultado en Coahuila y
cometen el pecado de la imbecilidad; acusar a quien les ganó en las urnas,
de hacer las mismas trampas que llevaron al poder a los políticos de
Morena.
Y por último la pregunta infaltable.
¿Alguno de ustedes imaginó votar por el PRI, para acabar con la mafia del
poder llamada Morena? Sí, resulta de risa loca.
Al tiempo.