Las Batallas
REGAÑO DE AMLO A LA
“SEÑORA PRESIDENTA”
Primero las preguntas de rigor.
¿Por qué abandonó el silencio desde Palenque?
¿Por qué en una carta pública?
¿Por qué razón, López Obrador reprende a la “señora presidenta”?
¿Acaso su reaparición pública es una señal de que la elegida no fue
lo que el dueño de Morena esperaba?
Y es que, contra lo que muchos suponen, lo cierto es que la carta
pública de López Obrador no es una señal de respaldo a Claudia
Sheinbaum, sino que más bien parece un regaño.
¿Y por qué un regaño?
Porque cuando dice que “por el bien de todos” que regrese el otro
Trump, en realidad le dice a la “señora presidenta” que debe cambiar su
estrategia diplomática con el presidente norteamericano.
En pocas palabras, López Obrador debió abandonar el silencio, para
dejar claro que el verdadero “mandón” en México vive en Palenque y no
en Palacio, como suponen los incautos.
Por eso, hasta se atrevió a presumir que él, Obrador, fue capaz de
convencer a Trump de los peligros que desataría al designar como grupos
terroristas a los cárteles criminales.
No, lo cierto es que López Obrador no quiere “al otro Trump”, sino
que el manotazo en la mesa es para que la “señora presidenta” corrija y
que, por ningún motivo acepte entregar a uno solo de los políticos
vinculados con los grupos criminales.
Y es que el expresidente mexicano sabe perfectamente que si cae
uno de los “peces gordos” de la política –como es el caso de Rubén Rocha
Moya o del senador Enrique Inzunza Cázarez–, se viene abajo todo el
Castillo de Naipes sobre el que se montó la alianza de Morena con los
cárteles del crimen.
Dicho de otro modo, López Obrador reapareció para darles la
categoría de “intocables” a los políticos mexicanos señalados por el
gobierno norteamericano, como presuntos implicados en la complicidad
criminal del Partido Morena.
Y debió reaparecer el expresidente, porque no pocos del primer
círculo del poder se han mostrado temerosos de que –de un momento a
otro–, la presidenta de México no resista las presiones de Washington y
termine por entregar a “los intocables”.
Pero también resulta evidente que el expresidente sabe que él
mismo está en riesgo, ya que la verdadera “joya de la corona” –para el
gobierno de Trump–, se apellida precisamente López Obrador.
Sí, resulta ingenuo suponer que, si el gobierno norteamericano
conoce “santo y seña” de las andanzas criminales de no pocos políticos
mexicanos, no conozcan la historia del jefe de la pandilla criminal y no
cuenten con un mapa exacto de los acuerdos, negocios y “transas” del
tabasqueño.
Y es que mientras que Obrador y Sheinbaum recurren al
“sambenito” de la injerencia extranjera, en realidad a quienes están
protegiendo es a sus aliados del crimen organizado; aliados que no sólo les
entregaron recursos económicos a manos llenas, sino que son
fundamentales para llevar votos a las urnas en los procesos electorales
mexicanos del 2027 y del 2030.
Sí, por increíble que parezcas, la alianza entre Morena y los cárteles
criminales no sólo es una simbiosis entre el poder político y el poder del
crimen.
No, en realidad el cemento que mantiene unidos a los políticos de
Morena con los cárteles mafiosos es el poder que tienen en todo el país
las bandas criminales, para llevar votos a las urnas.
Y ese poder lo mostraron en las elecciones de 2018, del 2021, 2022
y 2024. Y también lo veremos en los procesos electorales venideros, en las
elecciones federales del 2027 y 2030.
¿Lo dudan?
Al tiempo.