El INE y el ChatGPT
¡CENSURA HOY, COMO EN EL
GOBIERNO DE ECHEVERRÍA!
A riesgo de parecer repetitivo, debo volver al tema de la censura
oficial; censura a la que he dedicado decenas de entregas del Itinerario
Político, para advertir del peligro dictatorial del “lopezobradorismo”.
Tema al que resulta inevitable regresar ante la radicalización de la
censura lanzada hoy desde Palacio, a manera de advertencia ejemplar.
Es decir, a los ojos de todos, la señora presidenta manda mensajes
de fuerza y represión contra los medios críticos de su gestión, para que
todos vean lo que les puede pasar a quienes se atrevan a disentir y
criticar.
Una historia que ya vivimos en el México de los años 70s, cuando el
gobierno de Luis Echeverría lanzó todo el peso del Estado contra el diario
Excélsior, para callar a las voces críticas.
Pero acaso la mayor tragedia que vivimos en la dictadura
“morenista”, es que muchos de los que hoy se quejan, denuncian y se
alarman de la censura oficial impuesta por los presidentes, López Obrador
y Claudia Sheinbaum, en su momento se burlaron cuando aquí se advirtió
del peligro que corrían libertades como la de expresión, en eventuales
gobiernos del partido Morena.
Sí, la verdad es que para nadie debiera ser novedad la censura que
en días pasados lanzó la presidenta contra el diario Reforma y Televisión
Azteca.
Y es que siempre estuvo ante el ojo público la pulsión dictatorial y
censora de los líderes y gobernantes de Morena, a pesar de que muchos
se negaron a ver y no quisieron escuchar esa realidad aplastante.
Pero vamos a los hechos.
Resulta que el pasado viernes 7 de noviembre del 2025 y de manera
simultánea, tanto las instalaciones del diario Reforma como las de
Televisión Azteca –de Ricardo Salinas Pliego–, fueron “asaltadas”, de
manera literal, por empleados federales de la Secretaría del Trabajo.
El “asalto” se llevó a cabo con el argumento de una supuesta
“inspección laboral extraordinaria” que, en los dos casos, pretendía dar
seguimiento a supuestos abusos laborales contra empleadas de tales
medios.
Lo cierto, sin embargo, es que, desde Palacio, “la presidenta”
ordenó un ataque contra esas empresas mediáticas, en respuesta al
cuestionado montaje de la supuesta agresión callejera contra Sheinbaum.
Lo simpático del tema es que los “asaltos” desde Palacio contra
Reforma y Televisión Azteca, muestran una genética idéntica al “golpe”
lanzado por Luis Echeverría contra el diario Excélsior, el 8 de julio de 1976.
Sí, en aquella ocasión, desde Los Pinos, el presidente Echeverría
infiltró una asamblea de la cooperativa Excélsior –también mediante la
Secretaría del Trabajo–, en donde golpeadores a sueldo derrocaron a
Julios Scherer García.
Hoy, también a través de la Secretaría del Trabajo, la “presidenta”
lanzó todo el poder del Estado contra Reforma y Televisión Azteca, en
espera de darle forma a un señuelo detonante de una crisis laboral en las
dos empresas mediáticas –que son independientes–, para tratar de
aplastarlas.
Pero son mayores las curiosidades y el paralelismo entre el “golpe”
a Excélsior y los “asaltos” de Palacio contra Reforma y Televisión Azteca. Y
es que luego del ataque oficial a Excélsior, el 8 de julio de 1976, nacieron
medios como la revista Proceso y los diarios Unomásuno y La Jornada.
Pero resulta que durante los últimos 25 años, esos medios
–Proceso, unomásuno y La Jornada–, se convirtieron en propagandistas
de AMLO, al extremo de traicionar su espíritu fundacional.
Y la mejor prueba del entreguismo mediático de hoy, es que
ninguno de esos medios y tampoco muchos de la dizque “prensa nacional”
se han atrevido a salir en defensa de Reforma y de Televisión Azteca.
Pero hay más. Nada de lo que hoy ocurre contra los medios críticos
es novedad para los lectores de este espacio. Y es que, en el Itinerario
Político del 9 de mayo de 2018, titulado: “¡Gracias!”, advertí que todo eso
pasaría.
¡Lo dudan? Así lo dije: “Detrás del linchamiento en mi contra está la mano
de Morena –lo hemos probado–, el partido más interesado en callar
nuestra voz y la de todos aquellos que han advertido sobre el peligro que
significa para la democracia la eventual llegada de Morena al poder.
“Lo preocupante del caso es que los incitadores al linchamiento en
mi contra son los mismos que se dicen de izquierda; aquellos que, en los
años 60, 70 y 80 cuestionaban –por ejemplo–, el golpe a Excélsior, a El
Día; los que gritaban contra la “prensa vendida”; los que acusaban a los
gobiernos de Díaz Ordaz, Echeverría y López Portillo, de represores,
censores y violadores de la libertad de expresión y de los derechos a
disentir y a criticar.
“Y es que aquellos que lincharon a Ricardo Alemán, que pidieron su
cabeza en la plaza pública, que a “tuitazos” exigieron su despido de
Televisa, de Canal 11 y de Milenio, son los modernos Torquemada, los
nuevos Díaz Ordaz, la versión moderna de Luis Echeverría…
“En el fondo, los que lincharon a Ricardo Alemán les avisan a todos
los mexicanos lo que será el trato con los críticos en un gobierno de
Morena; el que se atreva a disentir será linchado. Por eso desde hoy
muchos ya les temen.
“Y hoy pueden presionar para que Ricardo Alemán sea despedido de
todos los medios posibles, pero en el fondo, van contra libertades
ciudadanas fundamentales, como la de expresión. No, no callan a Ricardo
Alemán –al que no callarán–; cancelas las libertades y la democracia
mexicana toda.
“Y si hoy me difamaron y calumniaron, si fueron capaces de un
montaje monstruoso como el que hizo recular a Televisa y puso en peligro
la marcha de Milenio –por las presiones de dentro y fuera–, mañana será
cualquier otro crítico de los políticos de Morena y pasado mañana será tal
o cual medio, empresa o institución mediática.
Y es que las dictaduras de Venezuela y Cuba, entre otras, nada les han
enseñado a los mexicanos”. (FIN DE LA CITA)
Sí, se los dije desde julio de 2018.
Al tiempo.