El INE y el ChatGPT
¡MENTIRA, MEXICO NO VIVE
“GOBERNABILIDAD PLENA”!
| De nuevo las mentiras en Palacio.
Sí, otra vez la presidenta responde con una nueva mentira cuando le
preguntan sobre la evidente “ingobernabilidad” que viven y padecen los
ciudadanos de todo el país.
Y frente a la pregunta recurrente por los crecientes reclamos
sociales, ante tragedias como la provocada por las lluvias, por los paros y
bloqueos y, sobre todo ante la violencia sin freno, la presidenta responde
como acostumbra, con una nueva mentira.
Con la mentira de que, en las gestiones del partido oficial, Morena
“hay gobernabilidad plena, pues existe un gobierno electo por el pueblo”.
Pero acaso lo peor del asunto es que nadie, ni los medios, ni el
reputado intelecto mexicano se atreven a decirle “pan al pan y vino al
vino”.
Es decir, no se atreve a decir que la presidenta miente y menos le
aclaran al ciudadano de la calle que los de Morena en realidad son
gobiernos fallidos, ya que no son electos por los ciudadanos, sino por el
crimen organizado, además de que nadie en Morena se atreve a explicar
que la gobernabilidad no es más que la responsabilidad de cumplir con
todos las exigencias sociales.
Pero vamos por partes.
La ingobernabilidad se define como la ausencia de gobierno, la carencia de
autoridad, la falta de resultados positivos por parte de alguno de los tres
órdenes de gobierno –federal, estatal y municipal–, que empuja a los
poderes fácticos, como el crimen organizado y el narcotráfico, a llenar los
vacíos que dejan las instituciones del Estado.
Una definición clásica de ingobernabilidad (de Habermas) dice lo
siguiente: “La disminución de la confianza ciudadana en las instituciones
de gobierno y del Estado, y la falta de credibilidad en los gobernantes,
provocan la disminución de las capacidades de gobierno para hacer frente
a los problemas y, con ello, se convierte en un círculo vicioso que puede
definirse como espiral de la ingobernabilidad”. (FIN DE LA CITA)
¿Y qué es, sino una incontenible espiral de ingobernabilidad, la epidemia
de violencia que vivimos en México, los cientos de miles de desaparecidos;
los feminicidios sin control, los más de 250 mil crímenes violentos en los
últimos siete años, el fracaso en los sistemas de salud y educación, el
incontrolable “cobro de piso” y la corrupción fuera de control?
Pero apenas en días recientes millones de mexicanos atestiguaron uno de
los más escandalosos ejemplos de ingobernabilidad, cuando a plena luz
del día fueron asesinados no solo un reputado abogado, sino el líder de los
limoneros de Michoacán y el líder de los naranjeros de Veracruz.
Ingobernabilidad lacerante cuando los tres órdenes de gobierno –federal,
estatales y municipales–, fueron rebasados por la tragedia provocada por
las lluvias en cinco entidades del país.
Lo cierto es que tanto en tertulias familiares, reuniones de trabajo,
encuentros casuales y hasta en mensajes religiosos, la violencia y el
crimen sin freno son una preocupación creciente entre los ciudadanos, en
general.
Y es que cada vez son más y con mayor frecuencia las víctimas de un
“levantón”, “cobro de piso”, secuestro, robo, extorsión, amenaza,
desaparición forzada, feminicidio y crimen, sin que la autoridad federal,
estatal o municipal puedan hacer algo.
Sin embargo tampoco nadie le dice al ciudadano común, que la
inseguridad y la violencia sin fin –seguidas de la creciente presencia de
bandas criminales en el país–, son resultado del fenómeno llamado
ingobernabilidad.
Y el mejor ejemplo de la ingobernabilidad endémica en los siete años de
Morena, es que se han registrado 250 mil muertes violentas, más de cien
mil desaparecidos, miles de masacres y atrocidades propias de una guerra.
Y se llama ingobernabilidad –pura y dura–, al fenómeno social de que cada
24 horas son privadas de la vida 11 mujeres, en una incontenible ola de
feminicidios, además de que a diario es asesinado un policía.
Ausencia de gobierno que, según autoridades norteamericanas, provocó
que más de la mitad del territorio nacional está en manos criminales.
Es ingobernabilidad dura que los grupos criminales impongan candidatos a
puestos de elección popular en los tres órdenes de gobierno –federal,
estatal y municipal–, lo que convierte al Estado mexicano en un
“narcoestado”.
Es ingobernabilidad cuando las gestiones federales, estatales y
municipales han claudicado en su responsabilidad frente a los sistemas de
salud y educación, que han sido destruidos por completo.
Es ingobernabilidad la grosera impunidad de corruptos, ladrones y
criminales de los gobiernos de Morena
Y es ingobernabilidad que la gestión federal de Claudia Sheinbaum
se haya sometido a las dictaduras de Venezuela, Cuba y Nicaragua.
No, presidenta, los de Morena son gobiernos campeones en la
ingobernabilidad, el caos, la corrupción y la complicidad con los cárteles
criminales.
Lo demás es perorata mentirosa de Palacio.
Al tiempo.