Nada personal
¡ESTÁN EN PALACIO LOS
ENEMIGOS DE CLAUDIA!
Resulta lamentable pero también es cierto.
Y es que les guste o no en Palacio, la verdad es que la presidenta
mexicana sigue dando tumbos diplomáticos.
Y la mejor prueba es son los más recientes palos de ciego contra el
abogado de Ovidio Guzmán, quien dijo que la presidenta mexicana más
bien parecía la encargada de las relaciones públicas del “Cártel del Mayo”.
Y es que luego de lamentables “dimes y diretes” entre la presidenta
de los mexicanos y el abogado del jefe del Cártel de Sinaloa, Sheinbaum
cambió el discurso y dijo que no debatiría con abogados de ningún
criminal.
Es decir que “la señora presidenta” pretendió “tapar el pozo, luego
del nuño ahogado”. Pero ya fue tarde, ya que nadie la respeta en EEUU.
Y por eso volvemos al tema, ya que la propia Claudia Sheinbaum
parece no entender que los verdaderos enemigos de su gobierno, en
realidad cohabitan en Palacio y están entre sus más cercanos
colaboradores.
Sí, por fuerte que resulte, lo cierto es que la “señora presidenta”
vive “con los enemigos en casa”. Y por esa razón, parece que Claudia
Sheinbaum no alcanza a ver y menos a entender la gravedad de la crisis
diplomática a la que fue arrastrada, no por un diplomático de carrera, sino
por “un psiquiatra”.
Y sin duda resulta de risa loca, pero lo cierto es que “la señora presidenta”
recibió como herencia –al frente de la Secretaría de Relaciones Exteriores-
-, no a un diplomático profesional y de carrera, sino a un médico
psiquiatra que más bien parece merolico.
¿Imaginan el disparate de colocar a un psiquiatra al frente de las
relaciones diplomáticas del Estado mexicano? Sí, una “descocada”
ocurrencia que sólo pudo salir de Palenque y con dedicatoria a Palacio.
Y por eso la pregunta obligada: ¿Ya entendieron quién es el verdadero
enemigo de la “señora presidenta”?
Pero no es todo. ¿Cómo que no es todo?
No, no es todo.
Y es que en Palacio también despachan –en calidad de consejeros y
expertos en diplomacia de Estado–, un puñado de incompetentes que día
con día soplan al oído presidencial todo lo contrario de lo que dicta la
exigente diplomacia de Estado.
Y por esa razón, a diario vemos y escuchamos los más risibles
posicionamientos diplomáticos, en voz de la presidenta.
Y el más reciente despropósito presidencial lo escuchamos apenas ayer
lunes 14 de julio del 2025, cuando la señora Claudia dijo lo siguiente: “No
voy a establecer dialogo con el abogado de un narcotraficante”, a pesar de
que ya se había enfrentado en dimes y diretes con Jeffrey Lichtman,
abogado de Ovidio Guzmán, quien, a su vez, había dicho que la presidenta
mexicana parecía “publirrelacionista de una organización del
narcotráfico”.
Pero, además, Claudia Sheinbaum dijo que presentará ante la fiscalía
general de la República, una demanda contra el abogado de Ovidio
Guzmán, lo que de nuevo provocó la hilaridad general.
¿Y por qué nuevamente la declaración de “la señora presidenta” resultó
de risa loca?
Por una razón elemental; porque en México no existe Poder Judicial
independiente, porque sin duda que los jueces le darán la razón a quien
los llevó al cargo y, sobre todo, porque la condena de un juez mexicano
contra el abogado de “El Chapito” no surtirá ningún efecto en Estados
Unidos.
Sin embargo, lo más simpático del tema es que no sólo fue un abogado el
que ligó a la presidenta mexicana con las bandas criminales.
Resulta que en entrevista para el portal mexicano Código Magenta, la
congresista Marjorie Taylor Greene –quien pertenece al círculo de Donald
Trump–, preguntó a quién sirve la presidenta mexicana, si no puede
contener a los cárteles de la droga en México.
Así lo dijo: “Ella es la presidenta de México y debería ser capaz de detener
a los cárteles y crímenes contra los estadounidenses, el narcotráfico y la
trata de personas. Sí ella no puede detener eso en su propio país,
entonces creo que lo cuestionaría.
¿Es realmente presidente o (de lo contrario) a quien sirve realmente?”.
(FIN DE LA CITA)
Y, por eso, volvemos a las preguntas.
¿Quién será capaz de hacerle entender a “la señora presidenta” que la
diplomacia del Estado mexicano merece profesionales y expertos, no
payasos de circo?
Al tiempo.