Las Batallas
Paleros, manipuladores, caciquillos,
vividores, ladrones, polizontes… con DT
En el penúltimo párrafo de su carta de 1,179 palabras la noche del miércoles, el
presidente emérito Andrés Manuel López Obrador, en función de jefe político de Morena
y del Gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, enlistó duros adjetivos a
personajes que rodean al presidente Donald Trump y que –utilizando en este espacio el
pejelenguaje tropical– le han “sorbido el seso” y le sugiere que “mande al carajo a las
rémoras que lo rodean y azuzan”:
“Paleros, manipuladores, caciquillos, vividores, ladrones, polizontes, tinterillos,
especuladores, filibusteros, potentado, trepadores o malvados”.
Con su carta de miércoles, el tabasqueño deja muy claro que ya no hay modo o
forma de llegar a un entendimiento con el presidente de EU y por eso acude al insulto
personal. Y entre las contradicciones del estilo ahora reconoce que Trump estuvo en su
primera presidencia “un juicio práctico y un instinto certero”.
Pero se trata del doble juego de la picaresca tropical y el presidente emérito
mexicano juega al modo del Speedy González de las caricaturas de Los Ángeles hispano
picándole las costillas a los gringos y luego echarse a correr. En febrero de 2017, como
parte de su campaña presidencial, López Obrador realizó ocho mítines políticos en
ciudades fronterizas del lado estadounidense, además de Nueva York y Washington y
metió un video para incitar a los migrantes mexicanos a resistir lo que se vendría, pero,
eso sí, invocando el principio de no intervención y la autodeterminación de los pueblos.
El 20 de enero, día de la toma de posesión de Trump, López Obrador se apersonó
en la línea fronteriza en Ciudad Acuña, Coahuila, y lanzó diez propuestas que convocaban
a los migrantes mexicanos a rebelarse contra las amenazas del nuevo mandatario
estadunidense, aunque se cubrió las espaldas diciendo que no se trataba de responder a
la prepotencia con balandronadas, pero anunciando un idílico programa propio de
gobierno que resolvería milagrosamente la crisis en México para evitar más migrantes, y
dio que los consulados mexicanos en EU se convertirían en procuradurías de la defensa
de los migrantes contra decisiones del Gobierno estadounidense.
El sueño de López Obrador era convertir a México en un paraíso durante su
administración que se votaría a mediados de 2018 y lanzaba su mensaje optimista: “con
Trump o sin Trump, regresen cuando quieran (a México, de donde salieron huyendo de
crisis). Son bienvenidos y aquí hay trabajo y pan y techo y escuela y hospital y paz para
ustedes”, aunque habían emigrado justamente por la falta de esos beneficios.
El 30 de mayo de 2019, ya de presidente a presidente, López Obrador le envió una
carta a Trump para oponerse a todas las agresiones del mandatario estadounidense
contra los migrantes mexicanos, aunque en su mensaje el miércoles pasado diga que el
primer Trump en la Casa Blanca era lo más parecido aún angelito. En la misiva de hace
siete años se mostró otra vez el López Obrador displicente de que México sería paraíso
para que los mexicanos no salieran a buscar empleo a otro país: “no está de más
recordarle que, en poco tiempo los mexicanos no tendrán necesidad de acudir a Estados
Unidos y que la migración será opcional, no forzosa. Esto, porque estamos combatiendo
la corrupción, el principal problema de México, ¡como nunca!”, aunque los mexicanos
siguieron emigrando por la crisis.
Muy en su estilo literario de cartas de exagerar ciertos hechos para ocultar
suplicas, López Obrador terminó en su carta de 2019 pidiéndole al presidente Trump que
“instruya a sus funcionarios, si para ello no tiene inconveniente, que atiendan a
representantes de nuestro gobierno, encabezados por el secretario de Relaciones
Exteriores de México, quienes a partir de mañana se trasladarán a Washington para llegar
a un acuerdo en beneficio de las dos naciones”
La carta abierta del miércoles en tono de botella echada al mar fue motivada por la
insatisfacción del Palacio Downtown Abbey de Palenque a la falta de efecto del discurso
de la presidenta Sheinbaum en el Monumento de la Revolución y la ineficacia del regaño
el lunes en la mañanera al embajador Ronald Johnson, pero justo en la coyuntura de la
información del periódico Los Angeles Times revelando las restricciones en visas de los
gobernadores de Sonora y Tamaulipas, pero con el dato subrayado de que tenían
condición ya de testigos colaboradores para proporcionar información sobre la
narcopolítica mexicana.
Y quedan registrados otros adjetivos de López Obrador referidos a colaboradores
de Trump: “inexpertos, resentidos y fanáticos consejeros que no son precisamente
hombres de Estado” y se muestra sorprendido de que Trump se haya rodeado de “falsos
amigos y consejeros internos y del exterior que lo han estado embarcando en viles y
siniestras aventuras”, cuando es de sobra conocido Trump es por sí mismo el radical.
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Política para dummies: la política entre políticos no es política.
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