Palabras y juicios irredentes
La 4T se olvidó del desarrollo,
con mismos errores del PRIAN
Los Gobiernos de la 4T se encontraron en 2018 con 25 años de una desidia
gubernamental en materia de desarrollo industrial y agropecuario dentro del Tratado,
pero llevan ya siete años repitiendo los mismos errores que cometió el presidente Carlos
Salinas de Gortari cuando le dio prioridad a la casi desaparición de aranceles y desde 1994
no ha existido una política de Estado para la modernización/reconversión de la planta
productiva de exportación.
En este contexto, el secretario de Economía, Marcelo Ebrard Casaubón, no tiene
más que hacer alarde de su especialidad política: la retórica, para tratar de vender la idea
de que la revisión del acuerdo comercial trilateral –que por cierto será solo entre dos, por
el desprecio del presidente Trump hacia Canadá– será una gran oportunidad para que
México siga avanzando en el comercio exterior.
Pero tres datos del especialista Arnulfo R. Gómez han revelado de manera
insistente que en los últimos años México dejó pasar la oportunidad histórica de
mercados integrados porque se quedó cómodamente en la modorra de producir lo poco
que podía producir y no dar el salto cualitativo en la modernización de la planta industrial.
1.- México ha firmado 15 tratados comerciales tanto individuales como con
bloques con 54 países de los 182 registrados en el ámbito mundial, pero el 83% de las
exportaciones va solo a EU y el 60% de las importaciones proviene de Europa y sobre todo
Asia.
2.- El desafío mexicano estuvo en la posibilidad de que el Tratado acicateara la
modernización o hasta reconversión productiva de una planta industrial y agropecuaria
obsoleta y con ello convirtiera en México en un país que aportara productos fabricados
aquí –hechos en México, dice la propaganda cuatroteísta–, pero la participación nacional
en la elaboración de productos de exportación al mercado norteamericano y al mundo ha
bajado de 58% a 40%, y el sector productivo mexicano ya ni siquiera es maquilador sino
que está colocado en el escalón inferior de la producción: simple ensamblador. Y lo peor
ha sido que la incapacidad de producción industrial de México ha sido sustituida de
manera tramposa en el Tratado con productos de otros países, los que al final son los
beneficiarios del intercambio comercial.
3.- El negociador Ebrard Casaubón se encontrará que 32 años de tratado comercial
no modificaron la capacidad competitiva de México frente a sus socios tradicionales y
menos en comparación con otros países subdesarrollados que invirtieron en
modernización y reconversión: de las 140 variables de competitividad, México solo tiene
ventaja en 18 –apenas el 12.8%– y desventaja en 122 restantes. Pero se trata de variables
que tienen que ver con la elevación de la calidad productiva: instituciones,
infraestructura, tecnología de la comunicación, estabilidad macroeconómica, capacitación,
innovación y otras, y México nada que hacer frente a países como Singapur y hasta
Vietnam.
Experto en estrategias distractoras, el secretario Ebrard Casaubón tendrá que
entrar en el terreno del realismo económico frente a los indicios que ya envió por
adelantado el objetivo del presidente Trump de frenar la desintegración de la planta
productiva de EU por la globalización que permitió la fuga de empresas industriales a
otras naciones y con sanciones graves las está obligando a reinstalarse en Estados Unidos.
El funcionario mexicano dice estar dispuesto a “iniciar un diálogo con Estados
Unidos” cuando la agenda establece con claridad puntos de negociación concreta de los
aspectos en los que México descuidó en el ciclo PRIAN 1994-2018 y mantuvo y hasta
profundizó en el corto periodo cuatroteísta 2018-2026.
Los siete años de gobierno lopezobradorista atendieron las prioridades de la
agenda social y de reconstrucción del régimen presidencialista en lo económico y
productivo, con una circunstancia agravante de que se impuso un sistema judicial
politizado y subordinado al presidencialismo y redujo el Estado de derecho a las empresas
que mal que bien podían negociar espacios con el viejo régimen judicial. El tema
justamente del Estado de derecho es el más vulnerable porque los inversionistas
extranjeros no van a arriesgar su dinero en un país donde se desmoronó la calidad de las
leyes.
El punto más delicado de la renegociación de los términos del Tratado se
encuentra en el hecho de que a la Secretaría de Economía le correspondía diseñar y poner
en práctica un gran programa de modernización industrial y agropecuaria para elevar la
calidad de la producción y poder desplazar a otros productos. López Obrador aprobó un
proyecto titulado “Rumbo a una política industrial” que no fue más que una mala calca
del programa que el presidente De la Madrid se sacó de la manga cuando metió a México
al GATT.
La presidenta Sheinbaum definió su Plan México como programa político que no
promueve la modernización o reconversión industrial sino solo se centra en el modelo
propagandístico de “Polos de desarrollo para el bienestar”, no para la producción
industrial.
La revisión del Tratado en modo de renegociación se realizará en términos de las
prioridades de Estados Unidos, por muy dialogante que llegue en México.
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Política para dummies: la política se mide por resultados; lo demás es demagogia.
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