El Maximato
Trump pierde fuelle; adelanta su
Informe 2026: puro yo, yo, yo, yo
El presidente Donald Trump introdujo un factor de nerviosismo político antier
miércoles 17 con el anuncio de que por la noche daría un discurso en cadena nacional.
Todas las especulaciones se centraron en que anunciaría la invasión militar a Venezuela
para arrestar al presidente Nicolás Maduro o para dar a conocer su ruptura con Putin por
la falta de paz en Ucrania.
Pero no. La temática fue más personal. Durante muchos minutos se vio Trump
eufórico de sí mismo, convirtiendo la pantalla del teleprónter como el espejo de la bruja
de Blanca Nieves preguntándole quién era el político más hermoso, con un discurso de
elogio al yo-yo-yo y el mensaje de que el planeta debe estar agradecido con su existencia
y de su actuación en la Casa Blanca, y como Santa Claus con una semana de anticipación
anunciando que en su bolsa roja de regalos de su trineo traía dinero en efectivo para
repartir a diestra y siniestra.
La explicación más racional de ese discurso fue más simple: las últimas encuestas
señalan una declinación de la aprobación de Trump no solo por la falta de solución a los
problemas de la crisis geopolítica –Ucrania y Venezuela, además de Europa– que le está
restando margen de maniobra a la Casa Blanca, y dentro de Estados Unidos las presiones
inflacionarias que están disminuyendo la capacidad de compra de los ciudadanos, pero
justo en la coyuntura de altos precios en tiendas en estos tiempos de regalos navideños.
En materia de geopolítica militarista, a Trump se le están enredando las cosas. En
su ánimo personal parece estar decidida la invasión militar a Venezuela para arrestar al
presidente Maduro, está armada también la coalición sobre todo de aliados
latinoamericanos para desactivar los apoyos a Maduro, la determinación de imponer a la
activista disidente María Corina Machado como Administradora de la Autoridad
Provisional de la Coalición (modelo Irak después de la invasión de Bush Jr.), apoyar el
desmantelamiento de la estructura de poder que fundaron Hugo Chávez y Maduro como
sistema presidencialista populista, apoderarse de los recursos naturales de Venezuela
para beneficio de Washington y convertir el país en el portaviones terrestre USS
Venezuela como el que impuso igual en Honduras el presidente Reagan a través del
embajador John Dimitri Negroponte y, en suma, cambiar el régimen venezolano a uno al
estilo americano.
El tono de ansiedad en el discurso de Trump también buscó de alguna manera
mandar el mensaje de que todo estaba perfecto en el Camelot de la Casa Blanca (como en
los tiempos de Kennedy), sobre todo por las posiciones tambaleantes de Kristi Noem en
Seguridad Interior, de Pam Bondi en Justicia, de Dan Mongino como subdirector del FBI y
sobre todo el impactante reportaje de la revista Vanity Fair con la jefa de gabinete De
Trump, Susie Wiles, diciendo que el presidente tiene una mentalidad operativa de un
alcohólico.
El estilo ansioso de Trump en los temas decisivos –más por impacto mediático que
por efecto geopolítico o de seguridad nacional– de Ucrania y Venezuela tiene que ver con
el estilo personal de operar del presidente estadounidense: saborear por adelantado un
plato de sopa, sin entender que del plato a la boca se puede caer la sopa.
El presidente ruso Putin sigue jugando con las expectativas de Trump, el
presidente chino Jinping está consolidando su poder geopolítico y el presidente Maduro
se niega a ser atemorizado por las amenazas de la Casa Blanca y sigue aferrado al poder
en Venezuela, a pesar de la escalada the Washington para ir aislándolo como el presidente
Kennedy hizo con Fidel Castro durante la crisis de los misiles en 1962.
Estas dos confrontaciones de Trump –con Putin por Ucrania y con Maduro en
Venezuela– están llevando al presidente Trump a la orilla de acciones bélicas realmente
serias, con despliegue de fuerzas militares en ambas zonas de conflicto y sin tener
acuerdo con otros bloques de poder geopolítico u otros países, y sin tomar la decisión
final del manotazo militar.
En su discurso televisado del miércoles por la noche, el presidente Trump llegó a su
propia conclusión en conclusión inevitable: Estados Unidos y el planeta Terra deben le
agradecer a los dioses el tenerlo a él al frente de la Casa Blanca, y en modo del YSQ culpó
de todas las crisis habidas y no habidas a su némesis Joseph Biden en modo de su Felipe
Calderón responsable de las crisis.
Las últimas cifras de aprobación de Trump cayeron debajo de 35% como piso, pero
lejos de las encuestas que le daban hasta 60% al ganar su segundo periodo presidencial de
manera contundente contra la vicepresidenta demócrata de Biden, Kamala Harris.
Las cosas no le están saliendo al presidente EU y por eso anda en busca del elogio
propio desde su Trastorno de Personalidad Obsesivo-Compulsiva (TPOC).
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Política para dummies: La política manda sus propias señales, y que las entienda
quien las deba de entender.
(POR FIESTAS DE FIN DE AÑO, INDICADOR POLÍTICO SE TOMA DOS SEMANAS DE
DESCANSO. REGRESAMOS LUNE 5 ENERIO DE 2026: FELIZ NAVIDAD Y UN 2026 DE
REALIZACIO9NES.)
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