El Maximato
México puso punto y aparte
al acoso de EU y no hubo lista
Por Carlos Ramírez
Los discursos mexicanos del área de seguridad nacional y soberanía del 13, 15 y 16
de septiembre colocaron a la Casa Blanca ante la necesidad de dar los pasos anunciados
de intervención militar e iniciar el procesamiento judicial de presuntos narcopolíticos o
ajustarse a las reglas diplomáticas. Pero Donald Trump parece decidido a seguir en modo
bullying.
Los tres discursos del martes 16 de septiembre fijaron lo que se podría considerar
como la línea roja soberana, pero en el entendido de que el mensaje que fue más
escuchado y procesado en EU fue el del secretario de la Defensa Nacional, Ricardo Trevilla
Trejo, hasta ahora el área de las Fuerzas Armadas que se mantuvo sin señalamientos de
irregularidades y que tiene el contacto con el Comando Norte de EU.
Inclusive, en la última semana el presidente Trump pareció alejarse de sus
vitriólicos pronunciamientos contra México como narcoestado, aunque seguirá
presionando con funcionarios de seguridad nacional.
Pero en las últimas horas fueron significativos tres hechos:
1.- Cuando menos dos operativos masivos de la DEA en Estados Unidos y otros
países pero no en México contra el Cártel de Sinaloa, con saldos oficiales nunca
reportados: más de 600 arrestos, decomisos de droga y desarme de grupos delictivos.
2.- La circulación del texto de una comparecencia de hace un año de la jefa de
Inteligencia de la DEA, Carrie N. Thompson, ante el Comité de Seguridad Nacional de la
Cámara de Representantes para definir las estrategias de lucha gubernamental de EU
contra los cárteles del narcotráfico. Y ahí la DEA anunció de manera formal operativos
directos contra el Cártel Jalisco Nueva Generación, el segundo en poder de fuego y tráfico
después del desarticulado y atomizado Cártel de Sinaloa, lo que se ha interpretado como
el inicio del ciclo operativo de la agencia antinarcóticos contra el CJNG en EU y en algún
momento dentro de México.
3.- En el documento oficial “Determinación presidencial sobre los principales
países productores de drogas” para el año fiscal 2026, la Casa Blanca vía el Departamento
de Estado enlistó a 23 países como principales responsables de la producción y tránsito de
drogas. No es un documento nuevo. Lo comenzó Trump en su primera presidencia y buscó
fijar con precisión los nombres de los países que Washington considera involucrados en la
producción y tráfico de drogas, y en archivos hay versiones firmadas también por el
presidente Biden,
Estos tres posicionamientos reflejan el comportamiento oficial del Gobierno de EU
ante el problema del narcotráfico, aunque a veces su sentido parece distorsionarse con
declaraciones a botepronto del presidente Trump que hasta hace poco inclusive llegaron a
interpretarse como indicios de una inminente invasión militar de Estados Unidos a México
para destruir con Fuerzas Armadas estadounidenses los nidos de los cárteles del
narcotráfico en territorio mexicano.
En algunos sectores se ha asumido que esta “Determinación Presidencial” sobre
narcotráfico significa una declaratoria informal de descertificación a países señalados con
su nombre por la Casa Blanca por producir o traficar con droga, pero en realidad solo
revelan el criterio estadounidense de que sus 23 países producen y trafican drogas sin que
necesariamente sus gobiernos estén involucrados. Por ejemplo, la “Determinación
Presidencial” reconoce de manera oficial que Canadá y México están colaborando con
Estados Unidos en la lucha contra la producción y tráfico de drogas y sobre todo contra los
cárteles.
En cambio, la “Determinación Presidencial” acusa que China, Colombia, Venezuela
y Bolivia no han atendido las preocupaciones estadounidenses, con especial énfasis en
subrayar que el gobierno de Gustavo Petro en Colombia no solo no colabora, sino que el
cultivo y la producción de cocaína se han elevado a récord históricos y sobre todo la
insistencia en que la administración colombiana –cuyo presidente militó en las FARC que
llegaron a ser colocadas por Estados Unidos como organizaciones terroristas– ha buscado
alojar en su país a grupos caracterizados por como narcoterroristas. En este documento,
la Casa Blanca acusa directamente al liderazgo político de Colombia de ser responsable de
la droga y el narcoterrorismo.
La “Determinación Presidencial” de la Casa Blanca del pasado 15 de septiembre
afloja el lenguaje beligerante de Trump contra México, pero en medio del escalamiento
discursivo nacionalista de Palacio Nacional y sobre todo los titulares de las Fuerzas
Armadas mandando el mensaje de que la soberanía territorial de México no permitiría
invasión militar de ningún otro país.
De todos modos, no faltará oportunidad para que Trump se vuelva a saltar las
trancas de la institucionalidad para insistir en sus acusaciones sin procedimientos
operativos.
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Política para dummies: La política enreda para desenredar.
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