
Los comentócratas
Fin de ciclo 1989, primer
año de nuestra próxima vida
Más que el castigo arancelario propiamente dicho, la intención de largo plazo del
presidente Donald Trump es la de organizar un rediseño de una etapa del planeta que
comenzó a finales de 1989 con la caída de la Unión Soviética y la opción comunista como
el triunfo de la historia del capitalismo, pero que derivó en una desarticulación productiva
que no pudo cumplir su meta de bienestar social para las mayorías.
A final de 1989 confluyeron tres elementos históricos: la caída del Muro de Berlín
que polarizaba el mundo en comunismo-capitalismo como el fin de la historia decretado
por Francis Fukuyama, el Consenso de Washington como marco teórico de la globalización
de los mercados y el relanzamiento del poderío militar-nuclear de la Casa Blanca de
Ronald Reagan.
El planeta una generación posterior –36 años calendario– mostró el deterioro
progresivo de la economía, la sociedad y la política que no estaba en el escenario
estratégico de Fukuyama: más que una economía liberal social, el capitalismo se orientó a
una versión mercantilista del neoliberalismo de mercado dominado por los países más
fuertes y las corporaciones de Wall Street.
El eje económico del ciclo iniciado en diciembre de 1989 fue el Consenso de
Washington planteado por el economista John Williamson en diez puntos que diseñarían
el mundo feliz del capitalismo:
1.- Control del gasto público.
2.- Recursos en inversión y no en subsidios sociales.
3.- Reforma fiscal para empresarios y no sociedad.
4.- Tasas de interés de mercado.
5.- Tipos de cambio competitivos y no miedo a devaluaciones,
6.- Liberalización del comercio exterior, fin de barreras arancelarias e integración
transnacional de cadenas productivas.
7.- Inversión extranjera sin barreras nacionales.
8.- Privatización de las empresas públicas.
9.- Desregulación del mercado mundial
Tengan o no tengan resultado las medidas de nacionalismo económico capitalista
de Trump, las decisiones arancelarias descompusieron los equilibrios productivos y las
presiones internas las empresas americanas para que regresen instalarse en territorio
americano será la puntilla de los mercados globales.
Los cuatro años que le vienen al planeta como chaparrón desorganizativo de la
estructura económica mundialmente interrelacionada probablemente no llegarán al
puerto ideal del mundo feliz de Trump, pero sí obligarán a todas las economías imbricadas
en la globalización a rascarse con sus propias uñas.
Los países que aprovecharon la globalización para modernizar sus plantas
productivas tendrán menos efectos nocivos, pero las naciones como México que
descuidaron la estructura nacional y se conformaron pasivamente con las migajas del
mercado norteamericano suspenderán abruptamente los beneficios y tardarán mínimo
diez años en intentar construir una base productiva nacional.
EU de Trump –UST– están buscando el nuevo confort estadounidense, aunque de
nueva cuenta costa del bienestar de las naciones dependientes.
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Política para dummies: la política, al final de cuentas, configura los sistemas
sanguíneo, nervioso y óseo de la economía.
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