Gallos mantiene el paso ganador y se acerca a los líderes
QUERÉTARO, Qro., 6 de enero de 2026.- Tras el ataque militar de Estados Unidos en Caracas y la captura del presidente venezolano Nicolás Maduro, la comunidad internacional se ha dividido entre críticas y apoyos ante la acción estadounidense, mientras surge un debate sobre posibles consecuencias en la organización del Mundial de Futbol 2026, que tiene a EU como uno de sus países anfitriones.
La noticia, confirmada por la Casa Blanca y reportada por múltiples medios, ha generado cuestionamientos sobre si la FIFA podría reconsiderar la sede o imponer sanciones similares a las aplicadas en otras crisis políticas previas.
Históricamente, la FIFA y sus confederaciones han sancionado a naciones por conflictos internacionales: un ejemplo fue la suspensión de Rusia de eventos deportivos tras su invasión a Ucrania, que impidió a su selección participar en la Copa del Mundo de 2022, así como la retirada de la final de la Champions League que se iba a disputar en San Petersburgo. Ese precedente alimenta la discusión sobre si la actual situación podría afectar el torneo de 2026, especialmente ante reclamos de diversos grupos que piden medidas similares.
Hasta ahora, la FIFA no ha emitido una postura oficial sobre la crisis política entre Estados Unidos y Venezuela ni sobre el impacto que ello podría tener en el Mundial 2026. Sin embargo, voces dentro de la sociedad civil y del ámbito futbolístico ya exigen claridad y posibles acciones, mientras la incertidumbre persiste en torno a cómo se gestionará este escenario sin precedentes en la historia de la Copa del Mundo.