Agustín Dorantes encabeza rehabilitación de parque
TRENTON, Nueva Jersey, EU, 13 de septiembre de 2026.- Como profesor de finanzas, imparto que la estructura de capital de una empresa define su destino corporativo, pero en la industria del deporte rey, las reglas del juego financiero cambian de manera radical, de ello que, a diferencia de una corporación tradicional, donde los flujos de caja y el EBITDA (resultados financieros) mandan de forma absoluta, en el fútbol un penal fallado en el minuto 90 puede hacer que el precio de una acción caiga en picada. ¿Conviene realmente que un club abra su capital al público y cotice en el parqué bursátil?
Es muy importante romper un mito financiero: los gigantes más poderosos del mundo, como el Real Madrid y el FC Barcelona, no cotizan en bolsa, ya que operan bajo la figura jurídica de clubes pertenecientes a sus socios; tampoco lo hacen aquellos equipos que son propiedad de magnates o fondos estatales absolutos, como el Manchester City. No obstante, de un lado podemos decir que, sí existen excepciones notables de peso histórico y financiero, siendo uno de los ejemplos más claros el caso del Manchester United, que debutó en la Bolsa de Nueva York (NYSE: MANU) en agosto de 2012 mediante una Oferta Pública Inicial (OPI) a 14 dólares por acción, acompañado en Europa por clubes tradicionales que cotizan desde finales de los años 90 (como el Ajax de Ámsterdam en 1998, la Juventus de Turín o el Borussia Dortmund) y, de otro lado, en términos históricos, algunos equipos como la AS Roma han optado por retirarse de la bolsa bajo un proceso conocido como delisting (efectuado en 2022 tras más de dos décadas en este mercado), tras ser adquiridos por nuevos dueños que prefieren la privacidad operativa y evitar la presión trimestral de los mercados regulados.
Llevar a un club a la bolsa ofrece ventajas sumamente atractivas, siendo la principal el acceso a una financiación masiva mediante ofertas públicas de venta o ampliaciones de capital —como los más de 233 millones de dólares recaudados inicialmente por los Red Devils en su estreno neoyorquino—, lo que permite recaudar fondos frescos para sanear deudas crónicas, construir infraestructuras de última generación o financiar fichajes sin depender exclusivamente de créditos bancarios. Asimismo, es importante señalar que los clubes que operan en bolsa de valores tienen la obligación de publicar estados financieros auditados de manera trimestral, lo cual sin duda alguna profesionaliza la gestión de dichos clubes y aleja la opacidad directiva tradicional, lo que redunda en otorgar una valoración de mercado objetiva y permite que millones de aficionados globales se conviertan en accionistas, estrechando el vínculo emocional con el aspecto económico de la institución.
La nota completa en Quadratín Hispano