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CIUDAD DE MÉXICO, 2 de enero de 2026.- El año 2025 cerró como uno de los periodos de mayor actividad sísmica en la historia reciente, contabilizando un total de 16 terremotos mayores a magnitud 7.0. Esta intensa liberación de energía en el Cinturón de Fuego del Pacífico y otras fallas continentales dejó un saldo de destrucción y alertas globales que pusieron a prueba los sistemas de prevención en múltiples naciones.
El evento más potente del año ocurrió el 29 de julio cerca de la península de Kamchatka, Rusia, donde un megaterremoto de magnitud 8.8 activó alertas de tsunami en todo el Océano Pacífico. Aunque su epicentro en una zona de baja densidad poblacional evitó una tragedia humana mayor, el sismo rompió la zona de subducción durante más de cuatro minutos y generó oleajes que alcanzaron las costas de Japón, Hawái y América Latina.
En contraste, el sismo más devastador por su pérdida de vidas se registró el 28 de marzo en Mandalay, Myanmar. Con una magnitud de 7.7 y una profundidad de apenas 10 kilómetros, el movimiento telúrico colapsó miles de viviendas e infraestructuras vulnerables, dejando un saldo trágico de más de 5,400 personas fallecidas.
La cercanía del epicentro a zonas densamente pobladas convirtió a este evento en la mayor catástrofe humanitaria derivada de un fenómeno natural en 2025.
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