PRI advierte riesgos a la libertad de expresión
QUERÉTARO, Qro., 24 de agosto de 2026.- María Guadalupe Fernández Villanueva, conocida como Doña Pita, aclaró la controversia en torno al rancho El Salto y sostuvo que el conflicto por la propiedad tiene su origen en una disputa familiar por la herencia de su esposo, Agustín Urquiza Fernández de Jáuregui, y no en una operación impulsada por terceros.
A través de una carta y de su representación legal, Doña Pita explicó que, tras el fallecimiento de su esposo, fue designada única y universal heredera de sus bienes. Sin embargo, sus abogados señalaron que Agustín N., quien entonces fungía como albacea de la sucesión, habría donado El Salto a su hija Pamela N. y a su hermano Julián N. sin autorización de la heredera.
La defensa jurídica de Doña Pita sostiene que el entonces albacea habría excedido sus facultades al utilizar un instrumento que, según su postura, carecía de validez para realizar la operación.
Ante ello, la propietaria acudió a las autoridades para impugnar la donación y reclamar el patrimonio que considera parte de la herencia, dando paso a un juicio civil y a investigaciones penales que permanecen en curso.
Respecto a la resolución de amparo concedida a Pamela N. y Julián N., la representación legal de Doña Pita rechazó que ésta haya validado la donación del rancho o definido quién tiene derechos sobre el inmueble.
De acuerdo con los abogados, el amparo únicamente ordenó reponer un acto dentro del procedimiento penal iniciado contra ambos, por lo que la validez de la donación deberá determinarse dentro del juicio civil que continúa abierto.
La defensa consideró que presentar el amparo como una resolución definitiva sobre la propiedad de El Salto genera una interpretación equivocada de sus alcances.
El equipo legal también aclaró que durante la controversia pública se han relacionado El Salto y La Haciendita, pese a que se trata de inmuebles con antecedentes jurídicos distintos.
El Salto es el predio cuya donación se encuentra impugnada y que forma parte del litigio familiar, mientras que La Haciendita fue adquirida directamente por Doña Pita antes del fallecimiento de su esposo, por lo que, de acuerdo con su representación, no forma parte de la sucesión.
También precisaron que el fideicomiso mencionado en publicaciones y redes sociales corresponde exclusivamente a La Haciendita y, según su postura, no otorga derechos de propiedad ni beneficios sobre El Salto.

Ante las versiones que señalan que habría sido manipulada para iniciar los procedimientos legales, Doña Pita afirmó que decidió personalmente emprender las acciones judiciales para defender su patrimonio.
Su representación rechazó que personas ajenas a la familia hayan promovido las denuncias o acciones legales y sostuvo que el resto de la familia ha acompañado a Doña Pita durante el proceso.
La defensa reiteró que el objetivo de los procedimientos es hacer respetar la voluntad de su esposo y los derechos que, de acuerdo con su posición jurídica, le corresponden como heredera universal.
Finalmente, los abogados informaron que no harán públicos los expedientes ni las actuaciones de los procesos, al considerar que su difusión podría afectar el debido proceso.