QUERÉTARO, Qro., 14 de julio 2021.- Evangelizar y prevenir es la única respuesta para evitar que nuevos casos de abuso sexual se generen, declaró Martín Lara Becerril, vicario general de la Diócesis de Querétaro.

Los cambios al interior de la Iglesia provocaron la creación de la Comisión para la Prevención de Abusos Sexuales, una de sus tareas es garantizar que en la Diócesis de Querétaro existan lugares seguros para el desarrollo de la catequesis, para la atención a adolescentes y jóvenes, así como para la educación, en todos los recintos a cargo de la Iglesia Católica.

Resulta indispensable apostarle a la prevención, eso evitará tener nuevos casos de abuso, declaró en referencia a los 4 casos de denuncias por delitos sexuales que en los últimos 11 años se han generado dentro del Tribunal Superior de Justicia del estado de Querétaro.

TAMBIÉN LOS LAICOS PUEDEN SER JUZGADOS DENTRO DE LA IGLESIA

Combatir los abusos sexuales es un trabajo que se realiza de manera reciente en la Iglesia Católica, lo inició el Papa Benedicto y en días recientes el Papa Francisco los definió como pecado, lo que provoca sanciones severas al interior de la Iglesia, la más grave la expulsión.

El cambio permite sancionar a quien cometa abuso sexual; real o simulado; exponga a pornografía a menores o personas incapaces mentalmente, quien posea pornografía o la distribuya.

Las leyes permiten sancionar a todo sacerdote, clérigo y religiosa, pero también alcanzan a cualquier católico, contra quienes también se podrían llegar a generar procesos.

El católico que comete delitos debe responder a la ley civil, pero también se le puede seguir un proceso canónico, declaró al lamentar corrupción, asesinatos y robos.

Ante las denuncias por abuso sexual, corresponde a los superiores generales de las órdenes masculinas y femeninas investigar, recolectar información y conformar un expediente que deberá enviarse al Vaticano, toda vez que es la Santa Sede la que juzga y sentencia.

La pena más grave para un sacerdote la expulsión del estado clerical, para un religioso o religiosa, la expulsión de su estado de votos; se aplican penas menos graves de acuerdo al caso.