QUERÉTARO, Qro., 2 de febrero de 2020.- La necesidad de estar cerca de sus hijos trajo a la señora Guadalupe Monroy a Querétaro hace cinco años llena de esperanza, tras dejar la región del Istmo en el estado de Oaxaca.

Sus hijos son estudiantes, y ella llegó desde el sur con toda la familia para emprender nuevos retos y buscar mejores oportunidades.

Tras asentarse, hace dos años cumplió uno de sus sueños, poner un restaurante de comida típica oaxaqueña en la ciudad, donde ofrece desde tlayudas, tostadas, garnachas y chapulines en la zona de centro sur.

Al principio las cosas no fueron fáciles, tuvo que hacerse de recursos para pagar el local, invertir en mobiliario y tramitar permisos, pero hoy, ve los frutos de su esfuerzo con su primer restaurante.

Sabe que la actividad no es fácil, pues combina la labor de atender a los clientes con lo administrativo, además de ser ama de casa. Desde muy temprano prepara todo en el hogar, para salir y abrir al medio día el negocio.

Como ella, cientos de mujeres combinan ambas actividades, ser madre y trabajar a la vez, pero saben que su capacidad les permite seguir adelante.

Guadalupe afirma que el camino no ha sido sencillo, pero vale la pena, pues hoy es una empresaria que colabora con el dinamismo económico del estado.