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CIUDAD DE MÉXICO, 3 de diciembre de 2025.- El consumo en exceso de carnes frías y embutidos (jamón, salchicha, salami, chorizo, longaniza, mortadela) puede incrementar los niveles de colesterol; causar problemas cardiovasculares; sobrepeso u obesidad; ocasionar retención de líquidos; afectar el páncreas e hígado e incluso, desarrollar algunos tipos de cáncer.
Ante este panorama, un informe de Lancet Planetary Health, consultado por el Laboratorio de Datos contra la Obesidad (LabDO), destaca que las tasas de dichas enfermedades disminuirían sustancialmente si la gente comiera menos carnes procesadas, lo que se traduciría en reducir de poco más de 2 porciones a 1.4 porciones por semana.
Asimismo, los expertos afirman que las claves para integrar dichos alimentos en una dieta equilibrada son la moderación y saber elegir. El consumo de estos productos en nuestro país durante 2024 fue de 1.2 millones de toneladas.
En promedio 8 kilos por persona al año, de acuerdo con estimaciones del Consejo Mexicano de la Carne (Comecarne). Y se calcula que las familias compran aproximadamente medio kilo de embutidos y carnes frías a la semana, lo cual representa el 22 % del gasto en alimentos y el 16 % del volumen total de carnes que un hogar típico adquiere.
Según un artículo publicado en el sitio especializado ganadería.com las salchichas y los jamones dominan este mercado con 50 % y 38 % del volumen total, especialmente en grupos de ingresos bajos y medios.
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