Menos de 30% de escolares cumple recomendación de verduras
QUERÉTARO, Qro., 31 de julio de 2025.- En México, alrededor de 41,000 personas fallecen cada año por causas relacionadas con el consumo de bebidas alcohólicas, lo que representa una grave preocupación para la salud pública del país. Este dato fue revelado por la Red de Acción sobre Alcohol (RASA), quien en el marco del Día Mundial de la Salud (7 de abril) hizo un llamado urgente a la implementación de políticas públicas eficaces para el control del alcohol, y a tomar medidas que reduzcan su consumo, especialmente en los sectores más vulnerables de la población.
De acuerdo con la RASA, el impacto del consumo de alcohol va más allá de las muertes, afectando profundamente a las familias y a la sociedad en general. El tratamiento de las enfermedades asociadas al alcohol genera un gasto público anual de 552 billones de pesos, lo que equivale al 2.1% del Producto Interno Bruto (PIB) del país. Esta cifra, aunque alarmante, se torna aún más preocupante al recordar que el 100% de las muertes relacionadas con el alcohol son evitables.
El consumo de alcohol está directamente vinculado a más de 60 enfermedades, como cirrosis hepática, pancreatitis, alcoholismo, cáncer y daño neurológico. Además, es un factor de riesgo importante para otras 200 enfermedades, lesiones y condiciones adversas de salud, como enfermedades cardiovasculares, siniestros viales, violencia, suicidio, tuberculosis, VIH y enfermedades reumáticas, entre otras.
A lo largo de la última década, México ha experimentado un aumento en las enfermedades no transmisibles, como diabetes, enfermedades cardiovasculares y del riñón, las cuales están fuertemente relacionadas con el consumo de alcohol. Entre las principales causas de enfermedad en la población mexicana destacan la hipertensión arterial (1 de cada 4 personas), el sobrepeso y la obesidad (7 de cada 10), la diabetes (1 de cada 10) y el cáncer, que registra más de 150,000 nuevos casos cada año. Asimismo, seis de las diez principales causas de muerte en el país están vinculadas al consumo de alcohol, entre las cuales sobresalen las enfermedades del corazón (24.2%), tumores malignos (11.3%) y enfermedades del hígado (4.9%).
Luis Alonso Robledo, vocero de la RASA, señaló que, a diferencia de enfermedades crónicas como la diabetes, que requieren tratamientos complejos, las enfermedades asociadas al alcohol son prevenibles y tratables mediante la eliminación de un solo factor de riesgo: el consumo de alcohol. “Actuar sobre este hábito no solo nos permite reducir su impacto en la salud pública, sino también intervenir a edades más tempranas, mejorando significativamente la calidad de vida y el futuro de nuestra población”, afirmó Robledo.
En este sentido, diversos organismos internacionales, como la Organización Mundial de la Salud (OMS), han propuesto políticas públicas basadas en evidencia científica para reducir los daños del consumo de alcohol. Estas políticas incluyen medidas costo-efectivas como el aumento de impuestos a las bebidas alcohólicas, el control de la disponibilidad de alcohol a través de regulaciones sobre la cantidad de establecimientos y los horarios de venta, y la regulación de su publicidad. Estas estrategias han demostrado ser eficaces para disminuir el consumo de alcohol, las hospitalizaciones por problemas relacionados con su ingesta y, en última instancia, las muertes atribuibles a este factor de riesgo.
La RASA hace un llamado urgente al gobierno mexicano para implementar una política nacional sobre el consumo de alcohol, que incluya estas medidas regulatorias, con el fin de reducir la carga de enfermedades y muertes asociadas al alcohol y mejorar la salud pública del país.