QUERÉTARO, Qro., 18 de julio del 2016.- El conductor que atropelló, mató a seis peregrinos y dejó a 13 lesionados fue vinculado a proceso y permanecerá cuatro meses en prisión preventiva, esto tras la audiencia inicial en la que la juez valoró las pruebas presentadas por la Fiscalía General del Estado en contra del imputado.

Un par de vasos de cerveza y una lata de whisky fue lo que aceptó haber ingerido el imputado antes del trágico accidente, mismo que se presentó como consecuencia de que lo venció el sueño y no alcanzó a ver a los peregrinos sino hasta que el hecho ya era inevitable.

En el relato de los hechos se precisó que el acusado se encontraba acompañando a un amigo en la clínica de El Pueblito, Corregidora, esto durante el viernes y sábado por la mañana, sin embargo, ese 16 de julio le pidió prestado el automóvil a la esposa de su amigo hospitalizado, esto supuestamente para sólo ir a comer.

El hombre salió de la clínica y no regresó más, esto porque se fue a ver a un amigo y dos conocidos a la localidad de El Saucillo,  Colón, ahí estuvo ingiriendo bebidas alcohólicas y tras la convivencia, durante la madrugada salió de regreso a la ciudad, esto por la Carretera a Atongo.

El hombre dijo en su declaración ante la Fiscalía, no en la audiencia pues en esta no quiso emitir pronunciamiento alguno, que tras el choque optó por escapar porque percibió que los peregrinos se le venían encima.

A decir suyo, durante toda la tarde del sábado y madrugada del domingo solo tomó dos vasos de cerveza y luego la lata de whisky con la que se acompañó para conducir de regreso. Además, se precisó que la mujer que le prestó el automóvil le estuvo marcando toda la tarde y noche y él nunca le contestó para decirle dónde estaba y qué hacía con el vehículo.

Se indicó también que el imputado dejó su teléfono celular en la escena del crimen y que ahí un peregrino lo encontró y entregó a los policías, quienes minutos después recibieron una llamada de la mujer que le había prestado el Jetta al hombre, quien fue informada de lo ocurrido y acudió a declarar.

Tras las diligencias de los peritos se determinó que el automóvil viajaba a por lo menos 100 kilómetros por hora y la velocidad máxima en ese tramo es de 40 kilómetros por hora. Además, los peregrinos caminaban a la orilla de la carretera, con chalecos reflejantes y lámparas, los cuales el imputado no vio porque se quedó dormido.