Celebra Kuri que la regulación del uso de celulares en escuelas se replique a nivel nacional
CIUDAD DE MÉXICO, 27 de julio de 2025.-Pertenecer a la UNAM fue el sueño de Anna Sofía Pérez Gordillo desde los siete años. Su anhelo nació en su niñez, cuando su mamá la llevaba a recorrer Ciudad Universitaria (CU); a partir de ese momento aspiró a tener un lugar en esta casa de estudios. Originaria de Ecatepec, Estado de México, es una de las cuatro personas que obtuvieron puntaje perfecto en su examen de admisión.
Anna estudiará en la Facultad de Medicina al igual que Daniela Villalobos Camacho, de la Ciudad de México, que también logró 120 aciertos y será la primera de su familia en pertenecer a la Universidad Nacional. Asimismo, Lizette Jacqueline Cruz Gómez y Bruno García Gómez originarios de Ocosingo, Chiapas, y de la capital de la República mexicana, respectivamente, obtuvieron calificación perfecta y llegarán a la Facultad de Ingeniería para estudiar Ingeniería Aeroespacial. Para Bruno, su desempeño es fruto del esfuerzo y sesiones de estudio. Destacó que es una gran oportunidad para cursar la licenciatura de su elección, ya que es una de las pocas universidades en México que ofrecen esa opción.
Este logro es producto de la disciplina y constancia, “me pone feliz porque todos mis esfuerzos valieron la pena, no por el puntaje, sino porque me esforcé mucho y haber sido admitida demuestra que valió la pena”, aseguró Lizette. Ellas y él se prepararon durante meses y dedicaron varias horas al día a estudiar. “No lo voy a negar: hubo días en que ya no quería seguir, pero recordaba a mis papás, cuál era mi meta y de ahí agarraba fuerza y motivación para continuar”, relató Anna Sofía.
La disciplina y la convicción de nunca rendirse también fueron ingredientes fundamentales en sus resultados, ya que buscaron en más de una ocasión un lugar en la UNAM.
Anna Sofía estudió su bachillerato en la Escuela Nacional Preparatoria 9 Pedro de Alba; sin embargo, su promedio no le alcanzaba para ingresar a la carrera de su elección por pase reglamentado, así que decidió esforzarse para realizar el examen; “este fue mi tercer intento”, comentó. La misma situación vivieron Daniela y Lizette, quienes lo hicieron en dos ocasiones. “La primera vez me quedé a seis aciertos”, recordó Daniela.
Las tres dejaron en claro que siempre hay que luchar y alcanzar los sueños a base de dedicación, disciplina y constancia. “Un puntaje no nos define, no deben rendirse, de eso se trata la vida de fallar y volver a intentarlo”, aseveró Lizette. Para Bruno, el empeño invertido para presentar el examen valió la pena, sobre todo por el orgullo y satisfacción de ser parte de la comunidad universitaria.
La nota completa en Quadratín México