QUERÉTARO, Qro., 12 de diciembre de 2019.- Pozole rojo y blanco ya sea de macisa costilla, cuerito o pollo, también manitas de puerco, gorditas de queso, migaja o combinadas, tamales de verde, de rojo o de dulce, taquitos de suedero, bisteck, chorizo o campechanas y, por supuesto, las enchiladas queretanas, tacos dorados y los famosisísmos guajolotes no podían faltar en el tradicional festejo de la Morenita en el templo de la Congregación.

Hace falta ver todas estos tesoros culinarios para darse cuenta que los queretanos están de fiesta, y es que a pesar de que el 12 de diciembre, no está contemplado como día de asueto en la Ley Federal del Trabajo, en un país en donde el 82% de los habitantes profesan la religión católica, el día de la Virgen de Guadalupe es por tradición una fiesta nacional. Prueba de ello son las tantas empresas, corenas, alemanas, francesas o estadounidenses que no han tenido opción que obsequiar este día a sus trabajadores para que cumplan con sus costumbre religiosas.

Y que mejor manera de celebrar que como los mexicanos sabemos hacerlo mejor, con comida y bedida. Es por esto, que no extraño que de forma paralela a las actividades religiosas la instalación de puestos de comida típica al exterior del templo de la Congregación se haya convertido en una tradición que se sostiene y tiene vida por sí misma.

Y es que si bien por la cercanía al templo la mayoría de los comensales que se acercan a los puestos son católicos, es fácil encontrarse a uno que otro despistado de las obligaciones religiosas que solo busca gozar de las delicias ofrecidas por doña Mary o don Toño.

Adriana Carrasco confiesa que trabaja para el puesto de la señora Teresa desde hace varios años al igual que toda su familia, y narra que estos dos días de venta (11 y 12 de diciembre) les va bastante bien a todos pues a pesar de que en el negocio en el que colabora venden guajolotes, tacos dorados y enchiladas asegura que para «todos hay sol» y en gustos se rompen géneros así que vende tan bien el señor de los tacos, como el de los buñuelos, el de los jarritos o el del pozole.