El Cuarto Reporte Electoral publicado por la consultoría Integralia, dirigida por Luis Carlos Ugalde, muestra la radiografía de un proceso electoral complejo, convulso… y mugroso; hay focos rojos en los estados de mayor peso electoral.

En Veracruz, con casi 6 millones de votantes, el amor es cosa de tres. Se respira porquería. La guerra de los Yunes por mostrar quién tiene el pasado más vergonzoso allana el camino a Cuitláhuac García, abanderado Andrés Manuel López Obrador, ¿o debo decir Morena?

¿Tamaulipas es un pleito pintado de azul?. Baltazar Hinojosa (PRI) y Francisco Javier García Cabeza de Vaca (PAN) aparecen empatados en una contienda marcada por la mugrosa sospecha; el PRI muestra lo mejor de sus malas artes.

La gráfica de Oaxaca parece electrocardiograma. Alejandro Murat (PRI) se cotiza a la baja, lastrado por el apellido; intenta vencer a José Antonio Estefan (PAN-PRD) quien busca controlar daños por la ruptura perredista que marginó a Benjamín Robles (PT), carente de posibilidades de triunfo, dispuesto quitarle votos al PRD y cobrar venganza.

El cuarto estado medio apretadón es Aguascalientes. La tricolor Lorena Martínez aparece cinco puntos abajo del panista Martín Orozco.

En Durango, José Rosas Aispuro (PAN-PRD) técnicamente empata con el tricolor Esteban Villegas.

Tlaxcala, también apretadísimo, podría ser el único estado para lo que queda del PRD.

Según encuestas, Zacatecas será priista con fuerte tufo a Morena… y el clan de los Monreal.

En Puebla, seguro gana el PAN una auténtica elección de Estado.

En Sinaloa, Hidalgo, Quintana Roo y Chihuahua, parece no haber tanta bronca para el PRI.

Destaca en las encuestas la consolidación de Morena como tercera fuerza política; ¿desplazará al PRD como el gran protagonista de la izquierda?

Antes de la votación los candidatos independientes llegan derrotados; no pesan. Olvídese de Broncos o algo parecido.

En la elección de diputados constituyentes de la Ciudad de México, se pronostica elevado abstencionismo; pocos se tragan la simulación de una fantasía legalista que sabe a veneno.

EL MONJE PESIMISTA: La transparencia electoral es como los llamados a misa. A nueve días de las elecciones, seis de cada diez candidatos no han rendido cuentas de gastos de campaña. 4 mil 669 aspirantes ignoran al árbitro de la contienda. Con el tiempo encima, el INE no podrá fiscalizar a quienes entreguen facturas a última hora. PUNTO Y APARTE: Lo único claro en la guerra por el poder es que habrá una suculenta cena de negros.

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