FLORIDA, EU, 23 de febrero de 2015.- La gentileza de unos desconocidos (y, eventualmente, las maravillas de un helicóptero) salvaron el cumpleaños de un niño estadounidense de seis años con autismo en Florida, quien por poco pierde las esperanzas al enfrentarse a una realidad cada vez más cruel.
Se trata del pequeño Glenn Buratti, quien este viernes 20 de febrero habría decidido celebrar a bombo y platillo con todos sus ‘amiguitos’ del primer año de primaria su sexto aniversario de nacimiento, no obstante, el menor “quedó devastado cuando ninguno de los 16 niños invitados se presentó al evento”, publica The Independent al retratar la escena con un desolado jardín, un pastel sin velas, restos de globos en la arbolada y serpentinas ondeándose al viento.
“Invitamos a toda la clase (16 niños) para el sexto cumpleaños de Glenn. Ni un sólo niño vino. Me parte el corazón cada vez que me pregunta ‘¿Cuando van a llegar mis amigos, mamá?’”, expuso la señora Ashlee en Facebook cuando pasaban de las 16:00 horas y su hijo guardaba mutis en el patio de la casa con un gorrito de cumpleaños, perfectamente colocado en la cabeza.
«Sé que puede ser algo tonto por lo que quejarse, pero mi corazón se quebró por mi hijo” añadió la señora Ashlee sin saber que sus palabras pronto tendrían sorpresivas consecuencias y harían eco en la tranquila comunidad de Saint Cloud.
Treinta minutos más tarde, el mundo de Glenn dio un vuelco cuando por lo menos 25 vecinos, una manada de perros policiales, un par de camiones de bomberos, una decena de furgonetas de seguridad y un importante número de cuerpos de rescate tocaban a su puerta para felicitarlo por su cumpleaños y “festejar como se debe”.
“Los oficiales les entregaron varios regalos al pequeño y lo dejaron subirse al camión de bomberos, así como a las patrullas” celebra The Independent en su edición digital al añadir que el pequeño Glenn recibió de la oficina del alguacil del condado “un paseo por las nubes” a bordo de un helicóptero.
«Lo maravilloso de que todos hayan venido por alguien a quien no conocían, un niño que no tenía a nadie en su fiesta de cumpleaños, conquistó mi corazón», manifestó la señora Ashlee este fin de semana en entrevista con The Independent al borde de las lágrimas, pues aunque el pequeño Glenn (diagnosticado igualmente con epilepsia) habrá de enfrentarse a un mundo áspero cuando crezca “nunca faltará un corazón cálido dispuesto a tenderle la mano”.

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