Ante la Unesco se presentó la candidatura de uno de sus productos gastronómicos más célebres

MÉXICO, 8 de marzo 2016.- El voto a favor ha sido unánime. Una rareza absoluta en el país del transformismo y la ingobernabilidad. Todos los miembros de la comisión nacional italiana para la Unesco estaban de acuerdo, dijo El País.

Y, con ellos, el casi millón de firmantes de una petición online. O los Ministerios de Agricultura (el autor de la propuesta) y de Exteriores, Universidad, Medioambiente y Economía, volcados en apoyar la batalla. Una unión insólita, que el belpaese apenas experimenta cada cuatro años, por el Mundial de fútbol.

Al fin y al cabo, se trata de encumbrar a una de las marcas más célebres de la casa: Italia decidió el pasado viernes pedir a la Unesco que nombre la pizza –en concreto, “el arte tradicional de los pizzaioli napolitanos”- Patrimonio Inmaterial de la Humanidad.

La candidatura oficial llegará ante el organismo en los próximos días, aunque para la respuesta habrá que esperar 2017. Mientras tanto, el país se ha volcado en celebrar todos los ingredientes de su plato más famoso y amado junto con la pasta: los gastronómicos, pero también los económicos y sociales.

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