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QUERÉTARO, 11 de abril de 2016.- Habitantes de unas once comunidades afectadas por los niveles de arsénico en el agua de Pinal de Amoles, resultado de la explotación del mercurio, evitan denunciar a las empresas que impulsan esta actividad, pese a los daños a la salud que provoca, denunció la diputada Atalí Sofía Rangel.
En las comunidades hay por lo menos cien familias afectadas por los altos niveles de arsénico en el agua, que provoca la explotación del mercurio, pero existen pocas probabilidades de que las compañías que operan puedan indemnizar a los pobladores, porque no hay demandas presentadas.
“Para muchos casos, para muchas de esas familias es la única fuente de empleo, dejaron de irse, en muchos casos, en Peñamiller, en Pinal, dejaron de irse a Estados Unidos, cuando se vino la apertura de las minas, es difícil poder abanderar un movimiento de esos, ojalá, lo digo de corazón, que como sociedad, sí nos podamos organizar y que se tenga que sancionar y hacer responsables a los dueños de estas minas, porque no lo dejo de ver como un abuso”, resaltó.
Por ahora a las familias afectadas se les brindan diferentes apoyos para hacerle frente al “envenenamiento” por arsénico, entre los que destacan filtros de agua en las once comunidades y dotar de ácido fólico a los habitantes, así como construir plantas de tratamiento.
En la zona operan entre diez y doce minas, pero solo cinco se encuentran en funcionamiento, se clausuró a tres y hay otras que abren o cierran, muchas en el clandestinaje, pero hay familias enteras que trabajan en ellas.
Hace algunos días se dio a conocer que el centro de Geociencias de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), campus Juriquilla, inició un estudio sobre la dispersión de mercurio en zonas terrestres de municipio de San Joaquín, lo que se considera también parte de la problemática de la contaminación del agua.