El silencio del ¿inocente? Vallejo “jijo”.

 

Por ahora, Rodrigo Vallejo Mora, El Gerber, duerme tranquilo.

 

¿Cómo un bebé?.

 

Su estancia en el Centro Preventivo Social de Santiaguito, en Almoloya de Juárez, será incómodo… pero tan breve como un suspiro.

 

Por lo pronto, Vallejo hijo se reserva su derecho a rendir declaración preparatoria y solicita la prórroga del plazo para resolver su situación jurídica. Ahora cuenta con 144 horas –hasta el 9 de agosto– para aportar pruebas en descargo de la acusación en su contra, por el delito de encubrimiento. En vía de mientras, el juez cuarto de Distrito en Materia de Procesos Penales Federales en el estado de México le negó la libertad bajo fianza.

 

Hasta ahora el junior menor del ex gobernador michoacano le ha dado, a placer, dos vueltas a la autoridad. La primera, el sábado por la noche en las instalaciones de la SIEDO al quedarse callado. La segunda, en los juzgados toluqueños, a donde fue llevado con la ingenua esperanza de que soltara la sopa purépecha… y al contrario, El jóven Vallejose tragó las corundas y los uchepos de su sospechosa relación con La Tuta. En pocas palabras, fue, vio y calló… y evitó pretextos para engordar el caldo michi de la indagatoria judicial. Está en su derecho.

 

El MP acusa a El Gerber de un delito no grave. El encubrimiento, si acaso, es falta menor. Dependiendo del juez, una eventual condena podría costarle de 3 meses a tres años en prisión. Con la fianza asegurada, quedará en libertad de continuar su proceso en libertad. El Gerber más tardará en firmar un cheque que en salir a la calle.

 

Lo que Vallejo hijo no evitará es la vergüenza pública… y el daño colateral de haber deshonrado a su padre.

 

La autoridad le busca cola. Las horas pasan y el tiempo vuela contra el MP, incapaz de acreditar probables corruptelas, chanchuyos y negocios turbios entre la oveja negra y el líder templario.

 

La tentación queda sembrada. Al priísmo, nacional y michoacano, podría convenir dejar todo como está. Rascarle al asunto resultaría de consecuencias funestas. Hurgar en el expediente de Rodrigo Vallejo podría abrir una caja de pandora, que acabaría con el escaso prestigio del tricolor en la entidad.

 

Pero no entrarle al toro por los cuernos tiene sus bemoles. Echarle tierra al asunto, proteger a Fausto Vallejo ante cualquier esbozo de señalamiento y no entrarle de lleno a una operación limpieza, sería apostar al olvido… y los michoacanos tendrán buena memoria a la hora de votar por su próximo gobernador.

 

La caída de El Gerber ha acelerado los tiempos de la contienda política.

 

La panista Cocoa Calderón pisa a fondo… olió sangre y va por su presa. Otro apuntado, el perredista Silvano Aureoles, parece más paciente, pero una vez despachada la agenda de las leyes energéticas habrá de recorrer con ansias los caminos de Michoacán.

 

Los priístas ni avanzan ni retroceden. Sin candidato, sin propuesta y sin cara para solicitar el sufragio de los michoacanos, buscan a un valiente. Dicen quienes saben, que el próximo candidato saldrá del “centro”, y poco tendrá que ver con el mal ambiente local.

 

Por lo pronto, la omertá (ley mafiosa del silencio) paga. Para Vallejito, vale más el silencio que el desprestigio de su padre…

 

MALABARES: Mucha tarea tendrá la dirigencia priísta al regreso de vacaciones. Habrá de usar lupas, microscopios y trucos varios para sacar de la chistera candidatas y candidatas competitivos para las elecciones federales intermedias del año entrante. Hombres, sobran; mexiquenses, más. Pero… recuerde que la ley electoral impone la equidad de género en las postulaciones. Es decir, las aspirantes mujeres habrán de ser la otra mitad del cielo político, en ese y los demás partidos. Muy valiosas hay sin duda… ¿pero tantas, tantas?.

 

¿César Camacho le pedirá refuerzos al Presidente, para mover al “gabinete”?… Ya viene el Consejo Político Nacional tricolor… y las sorpresas.

 

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