El estrés es una de sus principales causas. Puede provocar ansiedad, reducción de la productividad y cansancio, ya que el organismo requiere entre seis, ocho y hasta 10 horas de sueño.

El organismo requiere entre seis, ocho y hasta diez horas de sueño (de acuerdo a la edad) para lograr un descanso físico

QUERÉTARO, Qro., 21 de abril de 2015.- La ansiedad, problemas en las relaciones interpersonales y la reducción de la productividad, así como la sensación de cansancio constante y la pérdida de la libido, puede ser problemas provocados por insomnio, el cual se calcula que la mitad de la población lo ha padecido en alguna etapa de su vida.

El director de la Unidad de Medicina Familiar (UMF) No. 13 del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), doctor Héctor Castillo Perrusquía, indicó que entre las principales causas del insomnio se encuentran: el estrés; los problemas escolares, laborales o económicos; la pérdida de un familiar; la separación de la pareja o el divorcio y todo evento traumático asociado a depresión; la mayoría de los casos se presenta en jóvenes y adultos mayores.

“Durante el sueño se lleva a cabo la producción de hormonas que ayudan al descanso y a la recuperación física; es importante que se identifiquen tres etapas del sueño: la primera es la vigilia —el estado de alerta—, la segunda son los movimientos oculares rápidos —en los que se da el proceso hormonal— y por último, el sueño profundo, cuando se descansa”, señaló el doctor Castillo Perrusquía.

Existen dos tipos de insomnio: el agudo desaparece cuando se logra resolver el asunto que les preocupa a las personas y el crónico, cuando no se logra tener una solución; lo que se convierte en un insomnio psicofisiológico, ya que la mala calidad del sueño deteriora la salud.

El IMSS recomienda que se tomen las medidas necesarias para conciliar el sueño, como sacar la televisión de la recámara, determinar un horario para dormir, que la habitación tenga un clima adecuado, usar ropa de dormir cómoda a base de algodón y cenar algo ligero antes de las ocho de la noche, además de interrumpir por la tarde el consumo de bebidas estimulantes como el café o algunos tés, fumar tabaco, etcétera.