QUERÉTARO, Qro., 19 de junio de 2014.- El presidente de la Mesa Directiva de la 57 legislatura, diputado local Braulio Guerra Urbiola, reiteró que en cualquier momento se podría aprobar la reforma constitucional, por lo que se “decretó arraigo político a los 25 diputados”.

El priísta bromeó con la posibilidad de que en cualquier momento sesione la Comisión de Puntos Constitucionales para aprobar la reforma constitucional, como parte de la reforma política y se cite a pleno de manera inmediata.

Aseguró que en cualquier momento puede aprobarse la reforma en comisión, luego en pleno y pasarse enseguida a los ayuntamientos para su aprobación inmediata y publicarla el mismo día, sin que signifique que se realice a vapor.

“No tenemos otra opción más que estar permanentemente alerta, les hemos decretado arraigo político a todos los diputados para que no salgan de la circunscripción, del territorio y estén muy alertas de en cualquier momento alcanzar los acuerdos”, bromeó el legislador.

Aclaró que no se descalifican propuestas de otros partidos políticos y que no hay posibilidad alguna de discutir temas que no se encuentren dentro de la armonización federal, pero se trata de un trabajo legislativo muy fino.

“Estamos procesándola, una palabra, es más, una sílaba, una ‘y’ o una ‘o’ pueden cambiar el sentido absoluto de una norma y de una elección, por eso es una reforma muy completa”, subrayó Guerra Urbiola.

El también coordinador de la fracción del Partido Revolucionario Institucional (PRI) insistió que “en cualquier momento, a cualquier hora, en cualquier instante, pudiéramos convocar a los compañeros a pleno, a cualquier hora de la madrugada, de la tarde, la mañana o la noche”.

No obstante, reconoció que se está a la espera de que la federación termine de definir determinados aspectos, como la distribución de los votos en materia de coaliciones que todavía no se define nivel nacional.

Consideró que esto obliga a los diputados locales a ser muy cautelosos en lo que calificó como un “trabajo artesanal” en el que no se pueden arriesgar, porque se correría el peligro de que las normas para la elección del 2015 sean “oscuras, vagas, mal hechas, mal establecidas o con lagunas”.

Arriesgarse a esto, dijo, implicaría que las elecciones se judicializaran y existieran impugnaciones porque la ley no es clara, de manera que es necesario darle certeza a los electores.