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LEÓN, Gto., 8 de marzo de 2026.- El 8 de Marzo (8M) no es una celebración, es un recordatorio de que en México ser niña y mujer aún significa vivir bajo la amenaza de la violencia, la desaparición y el feminicidio. Así lo señaló a Quadratín, Alejandra Cartagena, vicecoordinadora del Comité de América Latina y el Caribe para la Defensa de los Derechos de las Mujeres (Cladem) en México.
Explicó que durante las últimas décadas el movimiento feminista ha insistido en colocar en el centro del debate público la urgencia de reconocer que la violencia feminicida es un problema estructural, vinculado directamente con la desigualdad de género, la impunidad, la corrupción y la debilidad institucional.
“Nuestra lucha no es simbólica, es por la vida, la dignidad y el derecho a vivir libres de violencia y sin miedo. Frente a la impunidad e indiferencia del Estado, las mujeres y niñas seguiremos alzando la voz y organizándonos para exigir justicia, verdad y garantías de no repetición”. Alejandra Cartagena explicó que las manifestaciones del 8 de marzo simbolizan y reflejan una movilización sostenida en la región, donde la sociedad observa, reconoce y se apropia de la causa.
“El 8 de marzo se ha convertido en un espacio de visibilización colectiva, donde mujeres de todas las edades tomamos el espacio público, interpelamos al Estado para denunciar la violencia, exigir verdad y justicia, y recordar a quienes han sido víctimas de feminicidio y desaparición”.
Apuntó que lo que antes podía haber sido una agenda impulsada solamente por organizaciones feministas, hoy forma parte del debate público en la región.
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